lunes, 18 de julio de 2016

La Eugenesia es la única solución para los pueblos del mundo.

"La eugenesia es la auto-dirección de la evolución humana": Lema del Segundo Congreso Internacional de Eugenesia, 1921, representado como un árbol que unifica una diversidad de campos diferentes.



Extraído de: Europa Soberana


¿Qué es la eugenesia? Procede del antiguo griego eu (bueno, bien) ygenes (nacer), por tanto es "nacer bien", o "el nacimiento de los buenos". La Wikipedia define la eugenesia como "ciencia aplicada o movimiento biosocial que propugna el empleo de prácticas destinadas a mejorar la composición genética de una población". Eugenesia significa socialismo biológico, biopolítica, una nueva ingeniería social basada en la lógica, la biología, la genética, el acato de las leyes naturales de la vida, y la voluntad de crecer en armonía —tanto con el mismo planeta como con los seres que lo pueblan. La eugenesia es la voluntad de un jardinero que intenta que la especie no sea un descampado donde crecen hierbajos en desorden, sino un jardín donde, merced a la intervención de una inteligencia superior, se arrancan las malas hierbas y se cultivan las plantas hermosas y fructíferas, compartiendo una armonía entre ellas, y siendo amables con el suelo santo sobre el que germinan y crecen, y al cual deben su misma existencia. Es la voluntad de mejorar al hombre o, preferiblemente, de superarlo, pues ya se sabe que el hombre es un ser imperfecto cuya creación no está completa, cuyo modelo de perfección absoluta aun no ha sido fijado del todo, y que por tanto ha de ser dejado atrás. La eugenesia, en suma, es el instinto de llevar adelante la evolución de la especie y crear al superhombre.

Nada nuevo bajo el Sol. Desde el Neolítico, el hombre encontró maneras de domesticar a animales que eran biológicamente útiles para él por aportar buena leche, carne, huevos, lana, etc., y se dedicó a criarlos con esmero para mejorar la calidad de sus rebaños generación tras generación. Lo mismo pasó con las variedades de plantas, especialmente con los cereales. En cada generación, el antiguo granjero-ganadero impedía que las variedades no-útiles de su rebaño o cosecha se reprodujesen, y en cambio procuraba que los mejores especímenes tuviesen una descendencia prolífica. Así, sus cosechas y sus rebaños iban mejorando poco a poco. Si por tales métodos se podían obtener toros más grandes, trigo más nutritivo o gallinas más fértiles, ¿por qué no se iban a poder obtener seres humanos más inteligentes, valientes y fuertes? ¿Acaso el cuerpo del hombre no está sujeto a las mismas leyes que las que gobiernan a los animales salvajes? Desgraciadamente, esta mentalidad, que se aplicó al ganado y a los cultivos, no se aplicó al hombre, y la conquista de condiciones de vida mejores, así como la adopción de hábitos y dietas antinaturales, relajó la selección natural, desencadenando la degeneración del hombre civilizado.

La eugenesia habla de la necesidad de impedir (eugenesia negativa) la multiplicación de mutaciones indeseables en el genoma humano (como objetivamente lo pueden ser la ceguera, la deformidad, enfermedades congénitas variadas, el retraso mental, el avance del mestizaje entre razas originariamente armoniosas por sí mismas, el síndrome de Down, etc.) prohibiendo su reproducción y multiplicación antes de que sea demasiado tarde para la especie y antes de que la Tierra y la Naturaleza reaccionen violentamente ante la proliferación descontrolada de un tipo humano inferior, enfermo y abotargado, que se ha convertido en un tumor maligno para el planeta.

Y, por otro lado, es preciso favorecer (eugenesia positiva) la propagación de los especímenes humanos mejor dotados en todos los aspectos, para otorgarles la ventaja evolutiva. Esto se refiere especialmente a la natalidad, el entrenamiento deportivo, la alimentación, la vida a la intemperie, el cultivo de las facultades mentales y de la voluntad, la cultura general y la salud. A los ojos de la especie, cualquier método es legítimo para lograr esto, desde la fertilización in vitro, el diagnóstico pre-natal o la selección de embriones, hasta avanzadas técnicas de ingeniería, cirugía y terapia genéticas que están a la vuelta de la esquina. Si esto no se lleva al cabo es precisamente porque la Civilización Occidental está gobernada por personas a las que el destino de la raza, de la civilización y de la humanidad no les importa en absoluto, ya que lo que les mueve es el beneficio económico inmediato y el éxito cortoplacista.

Occidente se muere y pide a gritos un sistema autoritario y socialista en el que la regeneración de la raza y la calidad biológica vuelvan a cobrar fuerza para equilibrar la balanza planetaria que actualmente está inclinada hacia la proliferación de un tipo humano de nula calidad.




INTRODUCCIÓN

Podríamos pensar que Galileo no fue el primer hombre de la época post-clásica europea en "redescubrir" que la Tierra gira alrededor del Sol. Había acceso a las obras clásicas, y creo sinceramente que en la Edad Media muchos sabios conocían la verdad, pero ninguno tenía el valor de publicarla por temor a la Iglesia y a la palabra "hereje", capaces todas de arruinar su carrera e incluso de poner fin a su vida en una hoguera, al son de los aplausos del vulgo beato. Así, una camarilla de fariseos, representante de una idea oscurantista, ejercía su control sobre un rebaño "temeroso de Dios", manteniéndolo por siempre en la ignorancia y en las tinieblas, despojándolo de sus tradiciones gentilicias para reemplazarlas con la Biblia y reinar como reyes tuertos en un mundo de ciegos. Galileo, pues, como otros, se vio forzado a retractarse, so pena de ser quemado por hereje.

Pues bien, hoy tenemos:

• Una nueva Iglesia: el Sistema.

• Nuevos dogmas incuestionables: lo "políticamente correcto", la "igualdad" a ultranza, el feminismo, el multiculturalismo, la rebelión contra cualquier cosa que esté bien constituida, el odio hacia lo superior, el individualismo y el deseo de no ofender a los parásitos chupasangres y quejicas

• Una nueva inquisición: la prensa, las ONGs y los lobbies judíos, homosexuales, feministas, protercermundistas y democristianos, entre otros.

• Tenemos nuevos herejes: revisionistas, "ultraderechistas" y científicos disidentes.

• Nuevos tabúes intocables: la ingeniería genética, el "holocausto", el racismo, el nazismo, el fascismo, el antisemitismo, el machismo, la homofobia… y la eugenesia.

• Nuevas cazas de brujas: escándalos y juicios a los grandes disidentes o a cualquier sospechoso de "racismo" o patriotismo.

• Nuevos pioneros arrepentidos al estilo de Galileo, como el científico y superdotado inglés James Watson, quien se retractó de su frase "racista" en 2007, so pena de ser quemado en la hoguera de los medios de comunicación. Igual que en el caso de Galileo, el tiempo demostrará la veracidad de sus palabras, y la posteridad honrará como verdaderas esas palabras que murmuró entre dientes: "y sin embargo, se mueve".

• Tenemos nuevas hogueras: el ostracismo, la difamación, la condena, el encarcelamiento, el boicot e incluso la agresión física directa.

• Un nuevo Satán, Anticristo o Lucifer: Hitler.

• Y, por supuesto, tenemos a los fariseos de siempre: grandes magnates de las finanzas y de los medios de comunicación, progresistas y políticos ambiciosos que venderían a su hermano por dinero y notoriedad, ONGs que timan al contribuyente incauto y viven de subvenciones cual parásitos, burócratas desvencijados y quemados, funcionarios trepas y mediocres, profesionales del derecho que se sustentan con la injusticia y la mentira, parásitos decadentes, incluso científicos que pretenden medrar pisando a sus compañeros de trabajo, haciéndole la pelota al Sistema por muy corrupto que sea, y utilizando a cada uno de los caídos en desgracia como un peldaño particular en su escalera hacia no se sabe muy bien dónde (cualquier trabajador conoce bien el perfil psicológico que se está describiendo). Todos ellos, juntos, representan la contra-evolución, las corrientes destructoras, antitéticas y disgregadoras en el seno de la humanidad: los defectuosos de la especie, que impiden su evolución hacia formas de vida superiores, encadenándola a lo mísero, lo mediocre y lo servil.

De manera que podemos afirmar, sin ningún miedo a exagerar, que hoy está pasando exactamente lo mismo que pasaba en la Edad Media con la Iglesia. Si algo nos enseña la historia, es que la historia se repite ("ése es el error de la historia", diría Darwin) y que, en épocas de tabúes, la ciencia no avanza. La sociedad moderna, en plena regresión fisiológica, y envenenada por genes-basura, se remolca patéticamente con inventos de hace 70 años, y critica los tabúes del pasado remoto, sí, pero se le parece olvidar que esos tabúes han sido sustituidos por otros tabúes nuevos. El único objetivo de este siniestro frente nivelador, anti-evolutivo e igualitario sigue siendo el mismo de hace milenios: frustrar al hombre en su camino para llegar a Dios.

Incluso despojando al tema de pasión e idealismo, la eugenesia parecen asuntos, bajo el punto de vista lógico y objetivo, tan lógicas que sólo podemos preguntarnos qué clase de persona podría oponerse a ellas. ¿Por qué, pues, hay tanta oposición a un asunto tan sumamente urgente y necesario como lo es la eugenesia? Podemos atribuirlo a dos razones:

1- Dos milenios de judeocristianismo cultural y derivados.

2- La ignorancia y la calidad física, mental y moral muy baja de buena parte de la población moderna, gracias a una anulación, durante siglos, de la selección natural, la persecución de librepensadores, el agotamiento de la mejor sangre en guerras, la manía de ayudar más a los peores que a los mejores y, en la actualidad, gracias a un deliberado elogio de la vulgaridad y la mediocridad en los medios de comunicación (lo cual no es más que una nueva forma de cristianismo —la glorificación de lo miserable, lo mediocre y lo bajo).

En contraste con esta anti-evolución, y más tras leer la presente recopilación, nadie puede negar que la inmensa mayoría de hombres que hoy se tienen por grandes personalidades, inteligentes, sabios, audaces y exitosos cada uno en su campo, apoyaban la eugenesia. La intención de este escrito es, con esta avalancha de grandes personalidades, "animar" un poco a quienes defenderían medidas pro-eugenésicas —especialmente médicos, profesores, biólogos, genetistas y demás— y que vean que milenios de historia les secundan. También que la gente ande más pendiente del mundo de la ciencia, pues están teniendo lugar avances y debates extremadamente interesantes, que demuestran que hay personas muy preparadas que se dan perfectamente cuenta de lo que está pasando y de cómo atajarlo.

Por desgracia, la ciencia moderna está muy intervenida por el sistema oficial. Se conceden fondos para investigar solamente asuntos que puedan redundar en un beneficio económico directo a corto plazo, lo cual corta de tajo las esperanzas de investigar por senderos, quizás más arduos, pero que a largo plazo produzcan beneficios mucho más importantes, y no sólo económicos. La humanidad tiene que cansarse de estar gobernada por payasos codiciosos, simples y vulgares mercaderes del desierto que sólo piensan en buscar nuevas retorcidas tretas financieras y nuevos mercados para vender chucherías inútiles.

Pero llegará un día en el que los científicos dejarán de investigar sobre cremas y siliconas varias para parchear los asquerosos cuerpos desgastados de viejas paranoicas, y dirigirán sus esfuerzos a mejorar la herencia genética del ser humano para que en el futuro jamás vuelva a necesitar "enmiendo" alguno. Llegará el día en el que los médicos dejarán de afanarse en la búsqueda de medicinas y en prolongar, mediante métodos aberrantes, las vidas de pacientes terminales que tienen el cuerpo destrozado, para dedicar, en cambio, sus energías a la creación de un tipo humano que no necesite medicina alguna.

La mal llamada "comunidad científica" —integrada realmente por científicos serviles para con el sistema oficial, lacayos gritones de lo "políticamente correcto" poseídos por dudosas ambiciones socio-político-económicas y ávidos de trepar— se lanza a la pelleja de quien diga algo disidente del fanático dogma mainstream —incluso (o quizás especialmente) si ese alguien es su mejor "colega" profesional.

Pero la verdad, fariseos, no se cambia, porque la verdad es para siempre. Como el Fénix, volverá a aflorar esa gran verdad que es la ley de la desigualdad humana y la necesidad de cultivar a los mejores y poner límites a la reproducción de los peores. De hecho, es un secreto a voces que está en las mentes y, a veces, en la misma boca, de muchos médicos y científicos, representantes de la que en un futuro será la ciencia más importante de todas: la ciencia del hombre y de la vida. Llegará un día en el que estos heraldos de la verdad saldrán a la luz proclamando su enseñanza y su grave advertencia:

La civilización ha hecho que el ser humano degenere y empeore, y es necesario tomar medidas radicales de emergencia para revertir ese siniestro proceso, o nos convertiremos en una forma de vida débil, involucionada, inferior, patética, vulnerable, enfermiza, afeminada, dependiente y encima dañina para el planeta, incapaz de superar adversidades de absolutamente ningún tipo —nos convertiremos en los "emos" de las especies animales. Seremos una especie cochambrosa y gelatinosa que se arrastrará entre máquinas. Y entonces es cuando la Naturaleza irá a por nosotros. Por otro lado, "raza" es mucho más que rasgos étnicos-antropológicos. Es la calidad biológica del linaje, es la resistencia de ese eslabón que forma parte de una cadena de la cual nadie conoce el principio ni el final, pero que debe de ser fuerte y brillante para soportar la tensión a la que la vida la somete.

Del mismo modo que pasó en el caso de la Tierra girando alrededor del Sol, en tiempos futuros también las verdades defendidas por los disidentes serán consideradas certezas evidentes, y quienes antaño las rebatían estúpidamente, se avergonzarán de haberlo hecho, como la Iglesia se avergüenza hoy de haber negado durante siglos que la Tierra gira alrededor del Sol. Y del mismo modo que el oscurantismo cristiano fue finalmente arrollado por un Renacimiento que la Iglesia fue incapaz de contener, también nosotros, incluso en la época más decadente, nos dirigimos hacia el definitivo Renacimiento del antiguo espíritu indoeuropeo.

El viejo planteamiento nacionalsocialista de 1933 no ha sido rebatido ni contestado satisfactoriamente por el Sistema (que se ha limitado a verter difamaciones demagógicas sobre el nacionalsocialismo, pero procurando no tocar jamás sus argumentos). Por lo tanto, ha seguido acechando después de 1945: ¿debería la humanidad instaurar una selección artificial que haga de modo rápido e indoloro en una sola generación lo que la selección natural no ha podido hacer de modo lento y doloroso durante los últimos milenios debido a los credos inferiores y a los estragos biológicos derivados de las guerras y del avance incontrolado de la civilización? ¿Acaso todas las cualidades buenas que pueda tener un ser humano (belleza, salud, inteligencia, fuerza, destreza, dureza, valor, resistencia, audacia, bondad, altruismo, patriotismo, autodominio, espíritu de sacrificio, disciplina, espíritu de equipo, instinto comunitario, instinto de protección, espíritu de ataque, pasión, etc.) y que hoy son admiradas y deseadas por cualquiera, no son el resultado de cruentos procesos naturales que no tienen nada de humanitario y sí mucho de fascista? ¿Acaso no nos horrorizaría que esas cualidades se perdiesen y fuesen sustituidas por la envidia, el resentimiento, la mezquindad, la mediocridad, la debilidad, el sedentarismo, la enfermedad, la amargura, el malestar, el crimen, la pobreza, la cobardía, la pereza y la indolencia?

La selección artificial de seres humanos fue sugerida desde muy antiguo, al menos desde Platón, pero su versión moderna fue formulada por vez primera por Sir Francis Galton en 1865, recurriendo al reciente trabajo de su primo Charles Darwin. Desde sus inicios, la eugenesia fue apoyada por destacados pensadores, incluyendo a Alexander Graham Bell, George Bernard Shaw y Winston Churchill. La eugenesia fue una disciplina académica en muchos institutos y universidades. Durante el periodo de posguerra, gran parte tanto del público como de la comunidad científica asociaba la eugenesia con el nacionalsocialismo, si bien varios gobiernos regionales y nacionales mantuvieron programas eugenésicos hasta los años 1970.

LA ANTIGÜEDAD

La idea de que la herencia pudiera y debiera ser influenciada conscientemente no constituye en modo alguno una novedad. Hace nada menos que seis mil años los babilonios seguían cuidadosamente las líneas genealógicas de sus caballos con el fin de encontrar nuevas combinaciones que les proporcionaran mejores estirpes. Mucho antes de Jesucristo los chinos producían nuevas variedades de arroz por cruzamiento de las ya existentes, tratando de incrementar el rendimiento de sus cosechas y aumentar el valor alimenticio del grano. De ahí a la idea de que también el hombre podría ser mejorado sólo había un paso, y más de un filósofo pensó, después de empeñar todo su sentido critico en la contemplación del mundo, que el camino para mejorar el hombre sería por el cruzamiento juicioso y razonable de sus individuos.

(E. Aynat, "La Eugenesia: breves notas históricas", Mundo NS).

Con la "desbarbarización" que sobrevino tras la aparición del sedentarismo, los pueblos pronto se dieron cuenta de que una sociedad desarraigada de la Naturaleza inmediatamente degenera; en suma, la humanidad despertó a los peligros de la civilización. Para compensarlo, los líderes de estas sociedades pusieron en marcha procesos tendentes a contrarrestar los perniciosos efectos del mayor cáncer que haya sufrido la humanidad: la disgenesia, es decir, la degeneración de la raza que resulta de la ausencia de selección natural. Aquí veremos que, en muchas sociedades civilizadas de la antigüedad, se seguían de forma automática las leyes de la Naturaleza. Sus líderes intervenían consciente y voluntariamente para poner coto a la reproducción humana y permitir la reproducción sólo a los mejores, a fin de que la especie no degenerase. Y es que "Donde el entorno es demasiado blando y lujoso y no se requiere luchar para sobrevivir, no sólo a las variedades y los individuos débiles se les permite vivir y se les anima a reproducirse, sino que los tipos fuertes también engordan mental y físicamente". (Madison Grant, "The passing of the great race").

Los ejemplos más ilustrativos de esta época son hindúes, griegos (y de éstos, los espartanos) y romanos. El ideal helénico de la kalokagathía, es decir, una asociación de bondad-belleza, lograda manteniendo la pureza de sangre en el marco de un proceso de selección de los mejores, sentó las bases de todo lo que en Occidente se ha considerado "clásico" y "hermoso" desde entonces hasta hace bien poco.

En otro artículo hemos visto que deberíamos considerar que el arte que nos ha llegado de la antigüedad europea es quizás sólo el 2% de lo que realmente había y, para colmo, probablemente lo menos interesante y sublime: los cristianos primitivos tuvieron a bien el destrozar todo legado "pagano". Ya nadie puede saber cuántos filósofos y autores sufrieron una destrucción total de sus obras, sin que nadie volviese a saber quiénes fueron ni qué pensaron, y otros muchos escritos clásicos fueron censurados, adulterados, corregidos o mutilados. Valgan, al menos, los vestigios de esa época pre-cristiana como ejemplo.

Aunque el 98% del arte clásico fue destruido por los primeros cristianos, el que sobrevivió habla por sí mismo como un tributo a la selección, el equilibrio, la salud y la excelencia de todas las cualidades humanas.



• PLATÓN (428-347 AEC). Probablemente el filósofo más famoso de todos los tiempos, este hombre se inspiró en Esparta para proponer las medidas de regeneración griega en su obra "La República", plagada de valores de eugenesia tanto positiva (promover a los mejores) como negativa (limitar a los peores), especialmente en lo tocante a la casta de los "guardianes". Platón, como la mayoría de los filósofos griegos, era partidario de la exposición de los niños defectuosos a la intemperie para que muriesen.

Es preciso, según nuestros principios, que las relaciones de los individuos más sobresalientes de uno u otro sexo sean muy frecuentes, y las de los individuos inferiores muy raras. Además, es preciso criar los hijos de los primeros y no de los segundos, si se quiere que el rebaño no degenere.

("La República").

En base a lo convenido, es necesario que los mejores hombres se unan a las mejores mujeres lo más frecuentemente que se pueda, y al contrario, los peores con las peores; y se debe elevar la prole de los mejores y no la de los peores, así nuestra grey llegará a ser excelente.

("El Estado", 459).

El criador de bueyes y el seleccionador de caballos e incluso cualquiera que actúe sobre un grupo de animales similares, de ningún modo empezará a cuidarlo sin haberlo depurado con el método de purificación conveniente a cada grupo y sin haber separado a los sanos de los enfermos y a los puros de los bastardos. Y a estos enfermos y bastardos los enviará a cualquier otro grupo, a los otros los mandará a su cuidado, pensando acertadamente que sería vana inútil la fatiga de cuidar los cuerpos y de educar a los animales que, corruptos por naturaleza y de mala cría, arruinan en cualquier grupo el conjunto de los que están dotados de pureza en las costumbres y en los cuerpos, si nadie se preocupa de poner orden mediante la selección.

("Las Leyes", 735).

Que nazcan de hombres de élite niños aun mejores, y de hombres útiles al país, niños más útiles aun.

("El Estado", 461).



• TEOGNIS DE MÉGARA (Siglo VI AEC) fue uno de los grandes poetas griegos, que nos ha legado en su "Teognidea" una serie de interesantes reflexiones y consejos a su discípulo Kyrnos o Cirno. Entre otras cosas, Teognis divide a la población en "buenos" (la nobleza, identificada con los invasores helenos) y "malos" (la población plebeya autóctona de Grecia, que progresivamente iba acumulando dinero y derechos).

Carnero, asno y caballo, querido Kyrnos, revisamos cuidadosamente, y los buenos buscamos para el apareamiento y ni los mejores hombres se oponen a ello. Pero en cambio se casan, por dinero, con las cortas de talla, de ascendencia inferior.

Y también una mujer degradará su estirpe y despreciará al mejor hombre por el compañero más rico. El dinero manda: lo bueno se casa con lo malo y lo malo con lo bueno, hasta que todo el mundo sea mestizo. No es de extrañar que la raza del país degenere —pues el metal mezclado, Kyrnos, sólo débilmente brilla. ("Adrados").

DOMINACIÓN CRISTIANA

Durante la Edad Media, a través de persecuciones que resultaban en muertes, encarcelamientos de por vida y destierros, los elementos librepensadores, progresistas e intelectuales fueron persistentemente eliminados en grandes zonas, dejando la perpetuación de la Raza en manos de los brutos, los serviles y los estúpidos. Ahora es imposible decir hasta qué punto la Iglesia Romana ha dañado la capacidad cerebral de Europa con estos métodos.

(Madison Grant, "The passing of the great race").

La llegada del cristianismo sumió a la filosofía clásica en siglos de olvido, y chocó con la establecida y antigua creencia europea en la desigualdad de los hombres. Extendiéndose primero entre los esclavos y las clases más bajas del Imperio Romano, el cristianismo vino a enseñar que todos los hombres eran iguales ante los ojos de un Dios creador universal, una idea que era totalmente alógena al antiguo pensamiento europeo, que había reconocido una jerarquía de competencia entre los hombres —e incluso entre los dioses. Oponiéndose a las tradiciones de la filosofía clásica y de la indagación científica, el cristianismo introdujo el concepto de un "Dios de la historia" único y omnipotente, el cual controlaba todos los fenómenos del universo —siendo los hombres y las mujeres creaciones de tal dios. Ya que todos los hombres y mujeres eran "hijos de Dios", ¡todos eran iguales ante su Divino Creador! La fe en las interpretaciones de revelaciones supuestamente proféticas por parte de la Iglesia llegaron a ser más importantes que la investigación científica o filosófica; y cuestionar la visión de la realidad que tenía la Iglesia llegó a ser percibido como pecaminoso.

(Roger Pearson, "The concept of heredity", Parte 1).

El cristianismo primitivo supuso un trauma atroz en Occidente y en el inconsciente colectivo europeo. Barrió con las enseñanzas de los clásicos y sólo muy lentamente pudo Europa recuperarse poco a poco, reconquistando y juntando los trozos dispersos de la sabiduría que había sido suya y que sufrió la destrucción a manos de unos parásitos fanáticos, envenenados por el virus del dogma desértico. Las poblaciones europeas, especialmente celtas, germanos, baltos y eslavos —que siempre se habían regido instintivamente por principios eugenésicos— se vieron de repente sumidas en un humanismo mal entendido, que había fermentado en las abarrotadas y sucias ciudades del Mediterráneo Oriental. El cristianismo frustró cualquier posibilidad eugenésica, biológica y pro-natural durante siglos y siglos, por lo cual no nos sorprende la escasez de testimonios eugenésicos de esta época.

La Iglesia tenía un concepto extranjero y antieuropeo de Dios, sacado directamente de la Biblia. Cuando los primeros judeocristianos enseñaron que Dios se había encarnado en un judío que murió a manos de los fuertes (los romanos) por la "salvación" de los débiles y pecadores (los esclavos, los enfermos, los criminales, las prostitutas, la hez de las calles romanas y de todo el Imperio), estaban sentando las bases de un trauma atroz, del cual el hombre europeo nunca se ha recuperado. De hecho, bajo formas más modernas ("solidaridad", "humanitarismo", "igualdad", cobardía, sedentarismo, mentalidad rebañil, servilismo, pacifismo, conformismo), casi todos los occidentales modernos arrastran variaciones del lastre cristiano, que ha ido haciendo importantes avances hasta ahora. En la imagen, el Cristo de Velázquez, obra de un gran pintor español cuyo talento fue malgastado aquí dibujando un extraño ídolo judío anoréxico, pasivo y masoquista, en lugar de algún dios pagano triunfante.



De esta etapa pueden destacarse, en el "bando" europeo, grupos heréticos como los cátaros, los templarios, los alquimistas, los antiguos masones, los rosacruces, ciertas órdenes religiosas (hasta cierto punto algunas órdenes que acumularon sabiduría y conocimiento, como franciscanos, benedictinos, cistercienses, etc.) y, por supuesto, el Renacimiento, que hubiera podido suponer un gran cambio para Europa y una vuelta de tortilla para la Iglesia de no haber sido frustrado por el protestantismo, la reforma, la contrarreforma y la Guerra de los 30 Años (1618-1638), que supuso el fin de la alternativa paganizante, la caída del Sacro Imperio y la muerte de un tercio de la población total alemana, inaugurando un repulsivo periodo de pestes, hambrunas, histeria religiosa, guerras intestinas y cazas de brujas que devastaron las capas europeas germánicas de mejor calidad biológica (hugonotes, cuáqueros), hasta que la autoridad cristiana fue perdiendo fuerza y credibilidad en favor de dogmas aun más peligrosos: los dogmas "ilustrados".

Por tanto, si hay algo rescatable de la Edad Media, eso es sin duda la "otra" Edad Media de castillos, caballeros, trovadores, cruzados y princesas. Tres instituciones merecen mención: la caballería, la nobleza y el Sacro Imperio. Cuando se leen las descripciones de los grandes personajes de la época o alguien examina el esqueleto de algún rey prominente, no queda sino maravillarse: el emperador Carlomagno (742-814) medía entre 1,92 y 2,40 metros; Roldán, su paladín, era descrito asimismo como un gigante; el rey noruego Harald Hardrada (1015-1066) medía siete pies, es decir, 2,10 aproximadamente; el pelirrojo Sancho VII el Fuerte (1194-1234), rey de Navarra, medía 2,20 metros; Jaime I el Conquistador (1208-1276), rey de Aragón, era descrito como un gigante; lo mismo reza para los primeros reyes cruzados de Jerusalem. Todos estos hombres eran, además de héroes de su tiempo, gigantes de la genética, pertenecientes a un linaje prácticamente extinguido —pero susceptible de ser resucitado mediante una biopolítica selectiva adecuada. Y es que l
a Nobleza, guste o no, tiene causas naturales, ha nacido de la desigualdad primitiva de los talentos y caracteres; ha quedado como una selección buscada y consciente, fijada por una institución. El indoeuropeo había aceptado naturalmente y sin coacción la superioridad de la Nobleza sabiéndola salida de familias que tanto en lo físico como en lo moral, representaban el sumum de la selección. (E. Aynat, "La eugenesia: breves notas históricas").

("An essay on population", 1798).

Monumento a Roger Bacon.




• THOMAS R. MALTHUS (1766-1834), economista y demógrafo inglés, fue el primero en señalar que la población mundial crecía más deprisa de lo que crecían los recursos, que la superpoblación era un peligro, que los recursos naturales eran limitados y que el hombre estaba abocado al hambre, al conflicto y a las epidemias (de ahí la expresión "catástrofe maltusiana") si no era responsable en cuando a su propia multiplicación.

No parece imposible que pueda ocurrir entre los hombres cierto grado de mejora, similar a la de los animales, si se presta atención a la reproducción. Es dudoso que el intelecto se pueda transmitir [poco después se supo que sí], pero el tamaño, la fuerza, la belleza, la tez, y quizás aún la longevidad son transmisibles en algún grado. (…) La raza humana no podría ser mejorada de este modo sin condenar a todos los malos especímenes al celibato.



• ARTHUR SCHOPENHAUER (1788-1860), filósofo alemán que recibió influencia de Platón, el Hinduismo, el Budismo y Goethe y que influyó, a su vez, a Wagner, a Nietzsche y al mismo Hitler. Schopenhauer se opuso a la filosofía de Hegel, le concedió gran importancia a la voluntad como fuerza universal, le devolvió la dignidad a la Naturaleza, habló sobre la importancia de la Especie, negó la validez del Cristianismo y realizó importantes críticas a los resortes defectuosos de la civilización occidental, críticas que lo llevaron, entre otras cosas, a defender la poligamia y las políticas pseudo-eugenésicas.

Con nuestro conocimiento de la completa inalterabilidad tanto de carácter como de facultades mentales, se nos lleva a la opinión de que un mejoramiento verdadero y esmerado de la raza humana puede ser alcanzado, no tanto desde fuera como desde dentro, no tanto mediante teoría e instrucción como por el camino de la generación. Platón tenía algo similar en mente cuando, en el quinto libro de su "República", explicó su plan para incrementar y mejorar su casta guerrera. Si pudiésemos castrar a todos los canallas y meter a todas las gansas estúpidas en conventos, y dar a hombres de un temple noble un harén entero, y procurar hombres, y por supuesto hombres íntegros, a todas las muchachas inteligentes y de buen espíritu, entonces surgiría en breve una generación capaz de producir una era mejor que la de Pericles.

("El Mundo como voluntad y representación", Volumen II).



NACE LA EUGENESIA

Varios procesos marcaron el final de la hegemonía cristiana, nominalmente la Ilustración, la Revolución Americana, la Revolución Francesa, Napoleón, la Revolución Industrial y el ascenso de Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos como grandes potencias, con Rusia esperando a un lado. Esto no implica en modo alguna una mejora de la raza europea (al contrario, la raza seguía degenerando por culpa de la guerra y las atenciones a los inútiles), sino que sencillamente ahora esta raza tenía menos tabúes a la hora de expresarse. Sobre todo, son los avances científicos y la recuperación del legado greco-romano (así como la traducción de ciertos textos sagrados orientales de origen indoeuropeo) que tienen lugar durante estos años, los que iniciaron una época más libre de prejuicios y más científica.

La eugenesia, fundada en Inglaterra, llegó a ser realmente un asunto mainstream de común acepción, plenamente respaldada por la mayor parte de la comunidad científica (que por aquel entonces no estaba coaccionada por intereses políticamente correctos) y por personajes (además de los mencionados aquí) tan variopintos y notables como el profesor de Harvard y célebre científico Louis Agassiz, el filósofo inglés Herbert Spencer [4], el francés F. A. Gobineau, el presidente americano Woodrow Wilson, el economista británico J. M. Keynes, el escritor francés Émile Zola, el magnate americano W. K. Kellogg, el antropólogo y anatomista escocés Sir Arthur Keith, el Primer Ministro británico Arthur J. Balfour, el famoso aviador americano Charles Lindberg, el compositor sueco Hugo Alfven y el político británico Sidney J. Webb. Todos o casi todos los hombres que se mencionarán en este apartado —la mayoría ingleses y americanos— eran considerados genios, sentaron las bases de muchas disciplinas científicas modernas y eran altamente respetados por la sociedad del Siglo XIX y principios del XX. Por otro lado, la eugenesia realmente se puso en práctica en países considerados "avanzados" y "progresistas" en el sentido industrial, cultural, económico, tecnológico, militar, etc., como varios Estados de los EEUU, Canadá, Alemania, Austria, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Islandia, Estonia, Letonia, Lituania, Hungría, Suiza y Japón.

No debemos sentir excesiva simpatía por el sistema social de esta época, dominada por un voraz y desalmado capitalismo. La Revolución Industrial, que comenzó en Inglaterra extendiéndose a Bélgica, el norte de Alemania, Francia, Estados Unidos y todo Occidente, desarraigó del sano y tranquilo campo a millones de campesinos de buena raza, que fueron hacinados en inmundos barrios obreros, donde gradualmente degeneraron y se transformaron en proletarios, quemados, resentidos y sin identidad. Encima, la clase dirigente que se beneficiaba de la miseria de estos individuos (que eran quienes realmente les daban de comer), se permitía el lujo de considerarles inferiores, mientras tomaban el té con especuladores y usureros. Hasta cierto punto hay que comprender que éste era el caldo de cultivo perfecto para la aparición del bolchevismo, y que las clases dirigentes de la época no supieron preverlo como era debido. Realmente, sólo los nacionalsocialistas alemanes tuvieron finalmente la agudeza de advertir este proceso —y revertirlo de una forma verdaderamente socialista, en su doctrina de Blut und Boden. Otra razón por la que en parte me alegra que los eugenistas no aplicasen 100% su política, es que los individuos aquí mencionados basaban a menudo su "selección" en un criterio económico, social, cultural y productivo. Así, no hubiesen vacilado en esterilizar a un vagabundo, quizás incluso si tal vagabundo no era un "indigente genético", sino un trabajador que tuvo mala suerte y acabó en la calle. En suma, no intentaban aplicar un criterio biológico para la creación de un hombre superior, sino un criterio social para la creación de un ciudadano productivo. Y la producción en masa de borregos ejemplares o simples empollones sin sangre es algo que, de nuevo, no me inspira simpatía, porque el objetivo de una verdadera biopolítica debería ser la producción de especímenes humanos libres y perfectos física, mental y espiritualmente. Aun teniendo en cuenta estos asuntos desagradables, es indudable que gracias a las lujosas condiciones de las que disfrutaban las clases acomodadas, a un gusto por la literatura clásica y a la ausencia de trabas políticamente correctas, la ciencia y la filosofía avanzaron, de la mano de individuos muy preparados y creativos, que tenían todo el tiempo del mundo para ocuparse de sus investigaciones.

El factor más alarmante que encontraron los primeros eugenistas es que, en el mundo moderno, inteligencia y fertilidad son inversamente proporcionales el uno al otro. Es decir, que las personas inteligentes tienen pocos hijos, no tienen o directamente ni se emparejan, lo cual es una calamidad —y que, por el contrario, los estúpidos y los débiles mentales tienden a procrear prolíficamente, lo cual duplica la calamidad. Esta tendencia, ya observable en el Siglo XIX, sigue hasta nuestros días, magnificada como nunca.

Año 1914, justo antes de desencadenarse la catástrofe de la Primera Guerra Mundial. El Imperio Británico es la potencia mundial indiscutida, seguida por Estados Unidos y Alemania.




• Sir CHARLES R. DARWIN (1809-1882), naturalista inglés, explorador, científico riguroso y minucioso, y además buen escritor y hombre de familia, famoso por postular la teoría de la evolución y de la selección natural. Me hace mucha gracia el "caso Darwin". Hoy en día, mucha gente lo cita y lo menciona como si el único objetivo de Darwin hubiese sido hacer tambalear a la Iglesia, intentando convertirlo así en "progresista", cuando Darwin el único arquetipo que encarna es el del científico sin prejuicios. Los progresistas que ensucian el nombre de Darwin deberían saber que tanto Darwin como la selección natural son anti-ellos. Darwin, como la Naturaleza, es anti-progresista, y preconiza la selección y la supervivencia de los más dotados ("la belleza es el resultado de una selección sexual" es una frase que en gran medida nos ofrece la quintaesencia de su mentalidad). Su libro "El origen de las especies" tiene un revelador subtítulo, muy políticamente incorrecto y muy poco conocido: "La preservación de las razas más aptas en la lucha por la vida". A Darwin, como a todo buen científico, se la traían al pairo los dilemas morales entorno a tabúes políticamente correctos y entorno al "arte de quedar bien". Darwin aplaudió las ideas "fascistas", "nazis", "antisemitas" y "racistas" de su primo Galton en cuanto las leyó, mientras que Galton también fue influido decisivamente por Darwin. Podemos concluir, por tanto, que los actuales progresistas-socio-demócratas políticamente correctos que intentan meter a Darwin en su mismo saco, realmente no se han enterado de nada y, lo que es más ridículo, no han leído a Darwin en su vida.

Entre los salvajes, los cuerpos o las mentes enfermas son rápidamente eliminados, los hombres civilizados, en cambio, construyen asilos para los imbéciles, los discapacitados y los enfermos y nuestros médicos ponen lo mejor de su talento en conservar la vida de todos y cada uno hasta último momento, permitiendo así que se propague la estirpe de los miembros más débiles de nuestras sociedades civilizadas. Nadie que haya trabajado en la reproducción de animales domésticos, dudará de que esto es sumamente perjudicial para la raza humana. Es sorprendente lo pronto que una necesidad de cuidados, o de cuidados mal dirigidos, lleva a la degeneración de una raza doméstica; pero exceptuando el caso del mismo ser humano, nadie es tan ignorante como para permitir que sus peores animales se reproduzcan.

La ayuda que nos sentimos compelidos a brindar a los necesitados es principalmente un resultado incidental del instinto de la simpatía, que fue adquirido originariamente como parte de los instintos sociales, pero subsiguientemente vuelto, de la manera previamente indicada, más tierno y más ampliamente difundido.




• F. W. NIETZSCHE (1844-1900) apenas necesita introducción. Uno de los filósofos más leídos de todos los tiempos, y demostrador de "cómo se filosofa a martillazos", son muchos los imbéciles nihilistas, izquierdistas o individualistas que se lo han intentado apropiar, cuando una lectura de Nietzsche revela, sin ningún tipo de duda, una mentalidad pre-nazi, racista, antisemita, anti-demócrata, anti-anarquista y anti-comunista.

Un hombre que llevaba en brazos a un niño recién nacido se acercó a un santo y le dijo: "¿Qué haré con este niño? Es raquítico, nació antes de tiempo y no tiene fuerza ni para morirse." ― "Mátale" dijo el santo con voz terrible,"mátale y tenlo en brazos tres días y tres noches para que te acuerdes; así no volverás a engendrar un hijo hasta que no llegue para ti el instante de engendrar". Al oír esto el hombre se marchó disgustado, y muchos censuraron al santo por haber aconsejado una crueldad, puesto que había aconsejado matar al niño. "¿No es más cruel dejarle vivir?" contestó el santo.

("La Gaya Ciencia", Libro Primero, 73, Santa crueldad).

Que los enfermos no pongan enfermos a los sanos —y esto es lo que significaría tal reblandecimiento— debería ser el supremo punto de vista en la Tierra: —mas para ello se necesita, antes que nada, que los sanos permanezcan separados de los enfermos, para que no se confundan con éstos.

("La genealogía de la moral", Tratado Tercero, 14).

El primer principio de nuestro amor a los hombres es que los débiles y los fracasados han de perecer, y que además se les ha de ayudar a que perezcan.

¿Qué es lo que hace más daño que cualquier tipo de vicio? La compasión traducida en actos hacia los fracasados y los débiles: es decir, el cristianismo.

("El Anticristo", 2).

Moral para médicos. El enfermo es un parásito de la sociedad. Es indecoroso seguir viviendo cuando se llega a cierto estado. Seguir vegetando, dependiendo cobardemente de médicos y medicinas, una vez perdido el sentido de la vida, el derecho a vivir, debiera ser algo que produjese un hondo desprecio a la sociedad. Los médicos, a su vez, deberían ser los intermediarios de ese desprecio: dejar a un lado las recetas y experimentar cada día una nueva dosis de asco ante sus pacientes… Hay que crear en el médico una nueva responsabilidad ante todos aquellos en que el interés supremo de la vida ascendente exija que se aplaste, y que se elimine sin contemplaciones la vida degenerante; por ejemplo, en lo relativo al derecho a engendrar, a nacer, a vivir… Hay que morir con orgullo cuando ya no es posible vivir con orgullo.

("El ocaso de los ídolos", 7, 36).



• Sir FRANCIS GALTON (1822-1911), primo de Darwin, antropólogo, geógrafo, explorador, inventor, meteorólogo, estadístico y psicólogo inglés. Galton, impresionado por las teorías de selección natural y supervivencia de los más aptos observadas por su primo, fue quien acuñó la palabra "Eugenesia" ("buen nacimiento", o "nacimiento de los buenos") entorno al año 1884. Galton preconizaba impedir la reproducción de tarados, débiles mentales y dementes —llamando a estas medidas "eugenesia negativa", limitar el crecimiento de los peores—, y conceder certificados y fondos económicos a hombres y mujeres jóvenes que fueran "idóneos para la civilización" para que pudiesen casarse jóvenes y procrear una descendencia abundante —"eugenesia positiva", favorecer a los mejores. Galton, representante de una clase anglosajona dirigente que se mantendría sana hasta 1939, escribió que los negros eran inferiores a los blancos e incapaces de civilización alguna, mientras que los judíos sólo podían aspirar al "parasitismo" sobre otras naciones más dotadas y más capaces que ellos. Tenía la intención de que la eugenesia ("ser bien nacido") se convirtiese en una religión, que acabase sustituyendo al cristianismo —al cual acusaba por la caída del Imperio Romano, por haber dañado gravemente a la Civilización Occidental predicando la compasión y la caridad para con los inútiles, y que "los débiles heredarán la Tierra". Llevó al cabo un exhaustivo, riguroso y científico estudio de genealogías enteras de personajes ilustres, elaborando minuciosas estadísticas y encontrando —sin sorpresa— que, generalmente, el genio está en los genes y, por tanto, viene de familia. Bajo su patronazgo, se fundó en 1908 la British Eugenics Society, que no tardaría en estrechar lazos con grupos similares en Estados Unidos.

Me propongo mostrar en este libro que las habilidades naturales del hombre se derivan de la herencia, bajo exactamente las mismas limitaciones en que lo son las características físicas de todo el mundo orgánico. Consecuentemente, como es fácil a pesar de estas limitaciones lograr mediante la cuidadosa selección una raza permanente de perros o caballos dotada de especiales facultades para correr o hacer cualquier otra cosa, de la misma forma sería bastante factible producir una raza de hombres altamente dotada mediante matrimonios sensatos durante varias generaciones consecutivas.

("Hereditary genius", 1).

Lo que hace la Naturaleza ciega, lenta y despiadadamente, el hombre lo puede hacer prudente, rápida y amablemente. Puesto que tiene el poder de hacerlo, trabajar en esa dirección se convierte en su deber.

(1905).

El ideal de mejorar la especie humana es una aspiración tan noble que muy bien pudiera ser elevada a la categoría de obligación religiosa.

Por herencia se transmiten tanto la longevidad como las muertes prematuras. Si consideramos una clase de peculiaridades más recóndita en su origen, encontraremos que la ley de la herencia sigue siendo válida. Una susceptibilidad morbosa a las enfermedades contagiosas o a los venenosos efectos del opio o del calomel, y la aversión al sabor de la carne, todo ello vemos que es heredado. Y lo mismo sucede con el ansia por la bebida o por el juego, la pasión sexual desmedida y la proclividad a la indigencia, a los crímenes violentos y a los fraudes. Hay ciertos tipos marcados de carácter asociados a marcados tipos de rasgos y de temperamento. Sostenemos axiomáticamente que estos últimos son heredados, siendo demasiado notorio el caso y demasiado consistente con las analogías que nos aportan los animales como para hacer necesarios más argumentos.

("Hereditary Talent and Character").

Me tomo la eugenesia muy en serio, pensando que sus principios deberían de convertirse en uno de los motivos dominantes de una nación civilizada, tal y como si fuesen uno de sus dogmas religiosos.

("Memoirs").

[La eugenesia] tiene realmente fuertes aspiraciones a convertirse en un principio religioso ortodoxo del futuro, pues la eugenesia coopera con los trabajos de la Naturaleza asegurando que la Humanidad estará representada por las razas más aptas.

("Eugenics, its definition, scopes and aims").



• GEORGE BERNARD SHAW (1856-1950), escritor irlandés, Premio Nóbel de literatura en 1925, partidario de ese "otro socialismo", más fascista y más nazi, que le llevó a defender el concepto nietzscheano del superhombre en su obra "Man and Superman". Bernard Shaw apeló literalmente a los químicos para que inventasen un gas que matase de forma rápida y sin dolor, para disponer de los deshechos de la sociedad occidental (probablemente aquí se encuentra el origen del mito del holocausto por cámaras de gas, ya que este sujeto simpatizaba con Hitler a la vez). Estaba convencido de que lo único que podía salvar a la civilización era una religión eugenésica y un sistema político socialista.

''Deben conocer al menos a media docena de personas que no son de ninguna utilidad en este mundo que son más problemáticos que útiles. Vayan y díganles: "Señor o señora, ¿Sería tan amable de justificarme su existencia?" Si no pueden justificar su existencia, si no cumplen con su parte, si no producen tanto como consumen o a ser posible más, entonces está claro que no podemos utilizar una gran organización o nuestra sociedad para mantenerlos vivos, porque su vida no nos beneficia y no puede serle de mucha utilidad a ellos tampoco''




Una parte de la política eugenésica nos aterrizaría finalmente en el uso extensivo de la cámara letal. Muchas personas deberían ver puesto un final a su existencia simplemente porque el cuidarlos gasta el tiempo de otras personas.

(Discurso a la Eugenics Education Society, citado en el "Daily Telegraph", 4 de Marzo de 1910).

* * * * * * * *

Siendo cobardes, vencemos a la selección natural bajo el disfraz de la filantropía.

("Man and Superman", edición de 1965, p. 159).


''Ese es el verdadero enemigo, el invasor del Este, el Druze, el rufián, el parásito oriental; en una palabra: el judio.''

(London Morning Post, 3-12- 1925)

''Este ansia por el bouquet de los judíos es un síntoma de degeneración racial. Los judíos son peores que mi propia gente. Estos judíos que aun quieren ser la raza elegida (elegida por el ultimo Lord Balfour) pueden ir a Palestina y guisarse en su propio jugo. El resto harían mejor en dejar de ser judíos y comenzar a ser seres humanos.''

(Literary Digest, 12-10-1932)

''Sin duda, los judíos son criaturas desagradables. Cualquier historiador o psicoanalista competente puede aportar una masa de pruebas incontrovertibles para probar que habría sido mejor para el mundo si los judíos nunca hubieran existido.''

Por último, Shaw también nego el Holocausto, se opuso a los juicios de Crímenes de Guerra de Nuremberg después de la Segunda Guerra Mundial, alegando que los horrores de los campos de concentración podían atribuirse a la simple "ineficiencia administrativa". Con el martirio judío que se sirve a sí mismo que con el logro de la justicia.



• ALEXANDER GRAHAM BELL (1827-1922) famoso inventor, logopeda y científico escocés, célebre y aclamado padre del teléfono, pionero de las tecnologías de telecomunicación, co-fundador de la National Geographic Association y responsable también de importantes avances en la Aeronáutica. Entusiasta de la eugenesia, estuvo en el comité del primer Congreso Internacional Eugenésico en 1911, y sería presidente del segundo en 1921.

Es preciso instaurar la esterilización obligatoria para las personas que son una variedad defectuosa de la raza humana.



• THEODORE ROOSEVELT (1858-1919): Fue el vigésimo Presidente de los Estados Unidos, y también descendiente de la aristocracia holandesa, vaquero, hombre de una vitalidad extraordinaria y padre de seis hijos, era el quinto primo de Franklin D. Roosevelt quién también llegaría a la presidencia décadas mas tarde.

Prohibió la inmigración procedente de China, Japón y Filipinas por considerarla de calidad inferior a la del norte de Europa.

En política exterior introdujo el así llamado "Gran Garrote" que institucionalizó el intervencionismo y fue posteriormente utilizado por otros gobiernos estadounidenses que le sucedieron, para apoyar dictaduras y derrocar gobiernos en todo el continente.

"No es asunto de la sociedad el permitir a los degenerados reproducir su clase… Cualquier grupo de agricultores que permitieran que sus mejores reservas no se reprodujeran, y dejaran que todo el aumento viniera de la peor reserva, serían tratados como merecedores de internarlos en un asilo… Algún día comprenderemos que el deber principal, el deber ineludible de los buenos ciudadanos del tipo correcto es el de dejar su sangre detrás de él en el mundo; y no es asunto nuestro el permitir la perpetuación de los ciudadanos del tipo defectuoso. El gran problema de la civilización es asegurar un aumento relativo de los valiosos comparado con los elementos menos valiosos o nocivos de la población... El problema no se puede resolver si no damos una consideración total a la inmensa influencia de la herencia.".

"Me gustaría muchísimo que se impidiera por completo reproducirse a la gente defectuosa; y cuando la mala naturaleza de esta gente es lo bastante flagrante, se debería hacer eso. Los criminales deberían ser esterilizados y a los débiles mentales se les debería prohibir dejar descendientes detrás de ellos… El énfasis se debería poner en conseguir gente deseable para reproducirse."




• WINSTON CHURCHILL. Siendo ministro de gabinete, hizo circular un panfleto eugenésico titulado "Los débiles mentales. Un peligro social". En 1910, escribió al Primer Ministro Herbert Asquith para defender una moción sobre la esterilización de los inferiores genéticamente. En 1912 aceptó ser vice-presidente del Primer Congreso Internacional Eugenésico en Londres. Posteriormente, fracasó estrepitosamente en la Primera Guerra Mundial, elogió tanto a Hitler como a Mussolini y luego, colocándose bajo el paraguas masónico, convirtió al Reino Unido en un bastión anti-europeo. Su vida posterior, empapada en ginebra, dista mucho de tener el esplendor que algunos pretenden atribuirle.

El crecimiento antinatural y progresivamente rápido de las clases de débiles mentales y enfermizos, combinado como está con una restricción de todas las estirpes prósperas, enérgicas y superiores, constituye un peligro nacional y de raza que no puede ser exagerado… Creo que la fuente de la que se alimentan todos los arrollos de la locura, debería ser cortada y sellada antes de que pase un año. Esta simple operación quirúrgica [la esterilización] permitirá a estos individuos vivir en el mundo sin causar demasiada inconveniencia a otros.

("The feeble-minded: a social danger", folleto pro-Eugenesia que hizo circular en 1912, siendo ministro de gabinete).



• NIKOLA TESLA (1856-1943), ingeniero, inventor e intelectual serbo-americano.

El año 2100 verá la eugenesia universalmente establecida. En épocas pasadas, la ley que rige la supervivencia del más fuerte más o menos eliminaba las razas menos deseables. Luego la nueva sensación humana de compasión comenzó a interferir con el funcionamiento implacable de la naturaleza. Como resultado de ello, seguimos manteniendo vivos y criando a los no aptos. El único método compatible con las nociones de civilización y raza para evitar la reproducción de los no aptos es la esterilización y la orientación intencionada del instinto de apareamiento. Varios países europeos y algunos estados de la Unión americana esterilizan a los criminales y a los dementes. Esto no es suficiente. La tendencia de opinión entre los eugenistas es que tenemos que hacer que el matrimonio sea más difícil. Ciertamente, a nadie que no sea un padre deseable se le debe permitir la producción de una progenie.

(En la revista "Liberty", 9 de Febrero de 1935).



• JOSÉ ORTEGA Y GASSET (1883-1955), filósofo y escritor español.

Si España quiere resucitar, es preciso que se apodere de ella un formidable apetito de todas las perfecciones. La gran desdicha de la historia española ha sido la carencia de miorías egregias y el imperio imperturbado de las masas. Por lo mismo, de hoy en adelante, un imperativo debiera gobernar los espíritus y orientar las voluntades: el imperativo de selección.

Porque no existe otro medio de purificación y mejoramiento étnicos que ese eterno instrumento de una voluntad operando selectivamente. Usando de ella como de un cincel, hay que ponerse a forjar un nuevo tipo de hombre español.

No basta con mejoras políticas: es preciso una labor mucho más profunda que produzca el afinamiento de la raza

("España invertebrada").



















• MARIE STOPES (1880-1958), paleobotánica escocesa, conocida junto con Margaret Sanger por su papel en algunos ámbitos de "liberación femenina" y control de natalidad con el objetivo de tratar lo que llamaba "malas hierbas invadiendo el jardín humano". Como en tantas otras figuras de este periodo, veo su defecto en una consideración clasista y no genética —es decir, muchos de estos hombres y mujeres a menudo eran incapaces de asumir que un obrero o un campesino podía tener mejor genética que un capitalista. Tras su muerte, gran parte de su fortuna fue para la Eugenics Society.

[Es necesaria una] esterilización de aquellos totalmente inaptos para desempeñar el papel de la paternidad se convierta en una posibilidad inmediata, y desde luego obligatoria.

("Radiant motherhood", 1920).



• MARGARET SANGER (1879-1966), enfermera americana y precursora de algunas corrientes feministoides que no me hacen mucha gracia. Famosa por abogar por el "control de natalidad" y por la polémica que se desató hasta nuestros días, por abrir una de sus clínicas en Brooklyn, una zona de Nueva York habitada por judíos, negros e italianos, con la intención de cortar su natalidad. Por ello, la Policía le cerró la clínica, y Sanger fue encarcelada por 30 días. Amiga de Stoddard, fue también novia de Havelock Ellis y H. G. Wells, ambos pro-eugenistas. Sanger señaló que una de las razones de la alta natalidad de los peores elementos humanos era que el "control sexual" disminuye cuanto más se desciende en la escala evolutiva, poniendo el ejemplo de los aborígenes australianos que, según ella, eran la raza humana más baja, estaban a un paso del chimpancé y la única razón por la que no "obtenían satisfacción sexual en las calles" era por la represión policial. En mi opinión, el problema de Sanger era que veía mal la alta natalidad en general y las familias numerosas, cuando precisamente lo que necesita el mundo civilizado es una natalidad desbordante, mientras que el Tercer Mundo debe rebajar su natalidad enormemente, con el objetivo de favorecer una colonización espontánea y constructiva de zonas que hoy son tercermundistas exclusivamente porque están habitadas por razas ineptas.



El desequilibrio entre el índice de natalidad del "no apto" y el "apto", reconocidamente la mayor amenaza presente para la civilización, nunca se puede rectificar inaugurando una competición de cunas entre estas dos clases. En este tema, el ejemplo de las clases inferiores, la fertilidad de los débiles mentales, de los deficientes mentales, de las clases necesitadas, no se debería sostener para la emulación… Al contrario, el problema más urgente hoy es cómo limitar y desalentar la sobrefertilidad de los mental y físicamente defectuosos.

("The Eugenic Value of Birth Control Propaganda", Birth Control Review, Octubre de 1921, p.5).

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Nuestro fracaso en segregar a los idiotas que están aumentando y multiplicándose... demuestra nuestro sentimentalismo temerario y extravagante... [Los filántropos] animan a las secciones más sanas y más normales del mundo a llevar sobre los hombros la carga de la fecundidad irreflexiva e indiscriminada de los otros; lo que trae consigo, y pienso que el lector debe estar de acuerdo, un peso muerto de gasto humano. En vez de disminuir e intentar eliminar las elementos que son los más perjudiciales para el futuro de la raza y del mundo, tiende a convertirlos en una cantidad dominante amenazante... Estamos pagando para, e incluso nos rendimos a, los dictados de una clase de seres humanos cada vez mayor, que engendra sin cesar, seres humanos que nunca deberían haber nacido.

("The Pivot of civilization", 1922. Capítulo The Cruelty of Charity, p. 116, 122 y 189. Swarthmore College Library edition).

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La degeneración ya ha comenzado. La eugenesia demuestra que dos tercios de nuestra masculinidad en edad militar son demasiado débiles como para cargar con un fusil; que los débiles mentales, los sifilíticos, los irresponsables y los defectuosos se multiplican sin trabas… que el círculo vicioso de los defectos mentales y físicos, delincuencia y mendicidad es alentado, por el ciego e irreflexivo sentimentalismo de nuestra época, a poblar los asilos, los hospitales y las cárceles. El eugenista ve todas estas cosas y las señala con un coraje totalmente admirable.

("The Pivot of Civilization", 1922, p. 175).

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El primer paso sería controlar la producción de retrasados, defectuosos mentales, epilépticos… El segundo paso sería hacer un inventario del grupo secundario, como analfabetos, indigentes, inempleables, criminales, prostitutas, drogadictos; clasificarlos en departamentos especiales bajo protección médica del Gobierno, y segregarlos…

(Plan for peace, "Birth control review", Abril de 1932).



• LOTHROP STODDARD (1883-1950), científico político, periodista, historiador y antropólogo americano. Lothrop fue amigo de, al menos, dos presidentes americanos, e influyó mucho junto con su colega Madison Grant a la hora de sentar las bases de la política migratoria y de definir la necesidad de una white supremacy. Anti-comunista, escribió libros raciales clave como "The rising tide of color against white supremacy", "The revolt against civilization: the menace of the under man" o "A gallery of Jewish types". Bajo un punto de vista neutral, dio testimonio de una estancia suya de unos meses en el III Reich, en su libro "Into the darkness", en el cual, sin embargo, se nota su admiración por el pueblo alemán y las políticas eugenésicas que entonces se llevaban al cabo en Alemania. Hasta el final, sostuvo que el mayor peligro para la civilización no lo constituían ni los "rojos" ni los "alemanes", sino las razas oscuras.



El brillo de la civilización nos ha cegado hasta tal punto en cuanto a la comprensión de verdades interiores de las cosas, que durante mucho tiempo hemos creído que, mientras una civilización progresaba, la calidad de la estirpe humana encargada de construirla progresaba también. En otras palabras, hemos estado imaginando que veíamos una raza que mejoraba, cuando lo que realmente veíamos era una raza expresándose bajo condiciones que mejoraban. ¡Una peligrosa ilusión, ésta!

("The revolt against civilization: the menace of the under-man", Capítulo I, The burden of civilization).

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La rapidez con la que las estirpes de débiles mentales se extienden, y el daño que hacen, está vívidamente ilustrada por numerosos estudios científicos que han sido compilados. Tanto en Europa como en América, estos estudios cuentan la misma historia: individuos débiles mentales segregándose en "clanes", extendiéndose como tumores cancerosos, perturbando la vida social e infectando la sangre de comunidades enteras, y prosperando bajo insensatos esfuerzos para "mejorar su condición", por caridad y otras formas de "servicio social".

Un caso típico es el de la "Familia Juke" [significa "Malo" en griego, obviamente un pseudónimo], que fue investigada por primera vez en 1877 y re-investigada en 1915. Citando el estudio original:

A partir de un vagabundo vago apodado «Juke», nacido en 1720 en una zona rural de Nueva York y cuyos dos hijos se casaron con cinco hermanas degeneradas, se rastrearon seis generaciones de 1.200 individuos que padecían todo grado de desocupación, vicio, lascivia, pobreza, enfermedad, idiotez, locura y delincuencia. Del total de siete generaciones, 300 murieron durante la infancia; 310 eran indigentes profesionales, mantenidos en casas de limosnas por un total de 2.300 años; 440 estaban físicamente deshechos por su propia «enfermiza maldad»; más de la mitad de las mujeres cayeron en la prostitución; 130 eran criminales convictos; 60 eran ladrones; 7 eran asesinos; sólo 20 aprendieron un oficio, 10 de estos en una prisión del Estado, y todas estas cosas juntas tuvieron un coste estatal de más de 250.000 $ [consideremos la época de la que estamos hablando].

Para el año 1915, el clan había alcanzado su novena generación, y habían engrandecido su maligno historial. Para entonces se trataba de 2.820 individuos, de los cuales la mitad estaban vivos. Entorno al año 1880, los Jukes habían dejado su hogar original y se habían dispersado por todo el país, pero el cambio de entorno no logró ningún cambio material en sus naturalezas, pues aun mostraban "la misma debilidad mental, indolencia, licenciosidad y deshonestidad, incluso cuando no estaban obstaculizados por la fama de su mal nombre y a pesar del hecho de estar rodeados por mejores condiciones sociales". El coste estatal ahora había ascendido a 500.000 $. Como observa el investigador, todo este mal hubiese podido ser evitado impidiendo la reproducción de los primeros Jukes.

("The revolt against civilization: the menace of the under-man", 1922, Capítulo III, The nemesis of the inferior).

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El problema de la mejora de la raza consiste en dos fases: la multiplicación de los individuos superiores y la eliminación de los inferiores —en otras palabras, lo exactamente opuesto a lo que está teniendo lugar hoy en día. Estas dos fases de mejora de la raza requieren métodos totalmente diferentes. La multiplicación de los superiores es un proceso de construcción racial; la eliminación de los inferiores es un proceso de limpieza racial… La degeneración sólo puede ser eliminada eliminando a los degenerados… La eugenesia es severa para con las estirpes malas, pero hacia el individuo es siempre amable. Cuando la eugenesia dice "los degenerados deben ser eliminados", no se refiere a los degenerados existentes, sino a su potencial progenie.

("The revolt against civilization: the menace of the under-man", 1922, Capítulo VIII, Neo-Aristocracy).


• JOHN C. ELDRIDGE (1873-1954), militar y político australiano.

Le debemos al niño, al ser posible, que tenga buenos padres. (...) Pienso que en el futuro, se prestará mucha más atención a la ciencia de la eugenesia que en los tiempos presentes. Buscaremos impedir que las personas que están sufriendo de alguna enfermedad susceptible de ser transmitida a su progenie propaguen su especie.

(A ESS, 14 de Noviembre de 1921. NSWPP, Segunda Serie, 84, Sesión 1921, 1713).

• JON ALFRED MJØEN (1860-1939), científico noruego y director del Laboratorio Biológico de Vindern (Oslo).

Hay que diferenciar entre el derecho a la vida y el derecho a dar vida.

• Dr. ALEXIS CARREL (1873-1944), cirujano, eugenista y biólogo francés con firmes creencias religiosas, amén de un verdadero superdotado, célebre por haber inventado el "corazón artificial" y nuevos métodos de sutura de vasos sanguíneos, entre otras cosas. Siguiendo el camino trazado por el clasicismo greco-romano, volvió a integrar el espíritu en la materia, predicó la necesidad de establecer "clases biológicas" sobre las cenizas pisoteadas de las modernas "clases socio-económicas", y defendió la idea de biocracia frente a democracia. Según él, la civilización sólo podía defenderse si las naciones occidentales volvían sus esfuerzos a la mejora del hombre y no del mundo, colocándose bajo el poder de una "élite iluminada" intelectual, científica, militar y mística.

El francés Alexis Carrel, médico, cirujano, filósofo, científico laureado con el Premio Nóbel de Medicina, benefactor de la humanidad, gigante del genio humano, hombre de gran cultura, creencias místicas y profundas convicciones religiosas, que cayó en desgracia después de 1945 por haber apoyado al fascismo y al nazismo.



Como nuestros hermanos inferiores, los cetáceos de los mares polares, o los antropoides que vagan en los bosques tropicales, nosotros formamos parte de la Naturaleza. Estamos sometidos a las mismas leyes que el resto del mundo terrestre. Y en tanto que formamos parte de la Naturaleza debemos, como señalaba Epicteto, vivir conforme a sus órdenes.

("La incógnita del hombre", o "El hombre, ese desconocido", 1935).

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Primeramente tener hijos, e hijos de buena calidad, gracias a la puesta en práctica de los principios de la eugenesia. A continuación criar estos hijos de manera que sus potencialidades hereditarias se desarrollen de manera óptima. Por último enseñar a nuestros hijos las cualidades morales e intelectuales indispensables para el éxito en la vida social, pues el futuro de la raza, su felicidad o desgracia, depende del valor de la familia y del de la comunidad.

("La incógnita del hombre").

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Es necesario hacer una elección. La inutilidad de nuestros esfuerzos para mejorar los individuos de mala calidad es evidente. Vale más acrecentar aquellos que son de buena calidad. Las masas se aprovechan siempre de las ideas y de las invenciones de la élite y de las instituciones creadas por ésta. Es preciso abandonar la peligrosa idea de restringir a los fuertes, acrecentar a los débiles y hacer populares a los mediocres… La eugenesia voluntaria conducirla no solamente a la producción de individuos más fuertes, sino también a la de familias en las que la resistencia, la inteligencia y el coraje fueran hereditarias. Estas familias constituirían una aristocracia, de donde saldrían probablemente hombres de élite. Y el establecimiento por la eugenesia, de una aristocracia biológica hereditaria sería una etapa importante hacia la solución de los problemas actuales.

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La ciencia del hombre engendra necesariamente una "antropotecnia". Y esa antropotecnia hará para el hombre lo que la tecnología ha hecho para los aviones. Puede ser que construya, un día, individuos tan superiores a nosotros mismos como los aparatos modernos lo son al biplano en el cual los hermanos Wright volaron por primera vez.

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El Gobierno alemán ha tomado medidas enérgicas contra la propagación de los defectuosos, los enfermos mentales y los criminales. La solución ideal sería la supresión de cada uno de estos individuos tan pronto como se haya demostrado peligroso.

(Introducción a la edición alemana de "La incógnita del hombre").

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Los hombres no pueden seguir adelante el curso actual de la civilización moderna. Porque están degenerando. Se han dejado fascinar por la belleza de las ciencias de la materia inerte. No han comprendido que sus cuerpos y su consciencia están sujetos a leyes naturales, más obscuras, pero tan inexorables como las leyes del mundo sideral. Tampoco han comprendido que no pueden transgredir esas leyes sin ser castigados.

("La incógnita del hombre", Prefacio).

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La longevidad sólo es de desear si aumenta la duración de la juventud, pero no la de la vejez. Alargar el periodo senil sería una calamidad. Un anciano que no puede valerse a sí mismo es un estorbo para su familia y para la comunidad. Si todos los hombres llegasen a los cien años, los miembros jóvenes de la población no podrían soportar una carga tan pesada. Antes de intentar prolongar la vida debemos descubrir los métodos de conservar las actividades mentales y orgánicas hasta el día antes de morir. Es preciso no aumentar el número de los enfermos, de los paralíticos, de los débiles y de los dementes. Además, no sería prudente dar a todo el mundo una larga existencia. Es bien conocido el peligro de aumentar la cantidad de seres humanos sin tener en cuenta su calidad. ¿Por qué habrían de añadirse todavía más años a la vida de personas que son desgraciadas, egoístas, estúpidas e inútiles?

("La incógnita del hombre, Capítulo V, 5).

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La civilización moderna, con la ayuda de la higiene, el confort, la buena comida, la vida fácil, los hospitales, los médicos y las enfermeras, ha permitido vivir a muchos individuos de calidad mediocre. Estos seres enclenques y sus descendientes contribuyen en gran medida a la debilitación de las razas blancas. Quizá deberíamos renunciar a esta forma artificial de salud y perseguir exclusivamente la salud natural, que proviene de la excelencia de las funciones de adaptación y de la resistencia innata a la enfermedad.

("La incógnita del hombre", Capítulo VI, 7).

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La ley de la lucha por la vida debe ser obedecida por encima de todas las leyes. La degeneración y del alma es el precio que pagan los individuos y las razas que han olvidado la existencia de esa ley.

("La incógnita del hombre", Capítulo VI, 13).

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Aparentemente no existe adaptación posible a la agitación incesante, a la dispersión intelectual, al alcoholismo, a los excesos sexuales precoces, al ruido, al aire contaminado y a los alimentos adulterados. Si esto es así, debemos modificar nuestro género de vida y nuestro medio ambiente, aun a costa de una revolución destructora. Después de todo, el propósito de la civilización no es el progreso de la ciencia y de las máquinas, sino el progreso del hombre.


("La incógnita del hombre", Capítulo VI, 13).

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Sería preciso hacer una selección entre la multitud de seres humanos. Ya hemos dicho que la selección natural hace tiempo que no desempeña su papel. Que muchos individuos inferiores han sido conservados gracias a los esfuerzos de la Higiene y de la Medicina. Pero no podemos prevenir la reproducción de los débiles cuando no son ni locos ni criminales. Ni destruir los niños enfermizos o defectuosos como hacemos con los cachorros encanijados de una camada de perros. El único modo de obviar el desastroso predominio de los débiles es desarrollar a los fuertes. Nuestros esfuerzos para volver normales a los inservibles son evidentemente inútiles. Deberíamos, pues, volver nuestra atención hacia el fomento del óptimo desarrollo de los aptos. Porque el rebaño siempre se aprovecha de las ideas y de las invenciones de la élite. En lugar de nivelar las desigualdades orgánicas y mentales, deberíamos aumentarlas y construir grandes hombres. Debemos separar aquellos niños dotados de grandes potencialidades y desarrollarlos lo más completamente posible. Y dar de este modo a la nación una aristocracia no-hereditaria. Estos niños pueden encontrarse en todas las clases sociales, aunque los hombres distinguidos aparecen con mayor frecuencia en las familias inteligentes que en las otras. (…)

Ya desde su origen, los siervos y señores habían nacido siervos y señores. Hoy, los débiles no deberían ser mantenidos en la riqueza y en el poder. Es imperativo que las clases sociales sean sinónimo de clases biológicas. Todo individuo debe elevarse o descender al nivel a que se ajusta la calidad de sus tejidos y de su alma. Debe ayudarse a la ascensión social de aquellos que poseen los mejores órganos y los mejores espíritus. Cada uno debe ocupar su lugar natural. Las naciones modernas se salvarán desarrollando a los fuertes, no protegiendo a los débiles.

("La incógnita del hombre, Capítulo VIII, 6).

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La eugenesia es indispensable para la perpetuación de los fuertes. Una gran raza debe propagar sus mejores elementos. (…)

La Eugenesia puede ejercer una gran influencia sobre el destino de las razas civilizadas (…) pide el sacrificio de muchos individuos. (…)

Debemos contentarnos con facilitar la unión de los mejores elementos de la raza merced a la educación y a ciertas ventajas económicas. El progreso de los fuertes depende de las condiciones de su desarrollo y la posibilidad acordada a los padres de transmitir a su progenie las cualidades que han adquirido en el curso de su existencia. (…)

Las mujeres han de recibir una educación superior, no para ser doctoras, abogadas o catedráticas, sino para educar a sus hijos para ser seres humanos de calidad superior.

La libre práctica de la eugenesia podría conducir no solamente al desarrollo de individuos más fuertes, sino a ramas dotadas de mayor resistencia, inteligencia y valor. Estas ramas constituirían una aristocracia de la cual saldrían grandes hombres.

("La incógnita del hombre", VIII, 7).

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Dijérase que las modernas organizaciones de negocios y la producción en masa son incompatibles con el desarrollo completo del ser humano. Si esto es así entonces es la civilización moderna y no el ser humano lo que debe desaparecer.

("La incógnita del hombre", VIII, 12).

ÉPOCA CONTEMPORÁNEA

Muchas cosas hay que destruir para edificar el Nuevo Orden; ahora sabemos que Alemania era una de esas cosas. Hemos dado algo más que nuestra vida, hemos dado la suerte de nuestro querido país. Que otros maldigan y otros lloren; a mí me regocija que nuestro don sea orbicular y perfecto. Se cierne ahora sobre el mundo una época implacable. Nosotros la forjamos, nosotros que ya somos su víctima… Si la victoria y la injusticia y la felicidad no son para Alemania, que sean para otras naciones. Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno.

(Jorge Luis Borges, "Deutsches Requiem").

Quienes destacan en esta época vuelven a ser de nuevo británicos y americanos, cuyo predominio en la ciencia y en otros terrenos los sitúa como la rama más fecunda del actual mundo indoeuropeo. Después del III Reich, la eugenesia se convirtió en tema tabú. Tras la caída del cristianismo, el Anticristo parecía no tener sentido, pero en Adolf Hitler, el Sistema encontró al anticristo que necesitaba para mantener al rebaño de nuevo sumido en la ignorancia y en la estupidez.

Esta nueva eugenesia, apoyándose ya en el conocimiento del ADN, el Genoma, la embriología moderna y la ingeniería genética, tiene la posibilidad de superar la eugenesia de los anglosajones y la posterior "higiene racial" de los alemanes, y dar a luz, en una sola generación, a un hombre tan perfecto que probablemente constituiría una especie distinta al actual Homo sapiens. Destaco, sobre todo, la nueva generación de científicos que son lo bastante valientes para, como Galileo en su día, expresar la verdad sin cortarse. Tiene que alentarnos el hecho de ver hasta qué punto hay autoridades científicas importantísimas que defienden la idea de la desigualdad humana y la necesidad de cultivar los mejores genes.

De esta última fase me interesa añadir que, mientras los Medios de Comunicación, en manos del Sistema, se desgañitan diciendo que la Ciencia desmienta la teoría de la desigualdad humana, docenas de científicos de primera fila, incluyendo premios Nóbel, dicen todo lo contrario, con la diferencia de que sus teorías generalmente no llegan a los medios masivos, sino a publicaciones especializadas y libros generalmente de difusión limitada.

• Sir CHARLES GALTON DARWIN (1887-1962), nieto del famoso biólogo y genio Charles Darwin, fue un físico inglés que apoyó en gran medida la mentalidad eugenésica de sus antepasados. Tras dar conferencias de Física en Manchester, sirvió a su país en la Primera Guerra Mundial, fue profesor de Física en la Universidad de Edimburgo y finalmente fue hecho jefe de una facultad de la Universidad de Cambridge. Apoyado por la Pioneer Fund y editor (junto con Von Verschuer, el mentor de Josef Mengele) de la publicación racista Mankind Quaterly, que sigue en pie y cuyos artículos son a menudo citados en The Bell Curve, un medio académico, y de la Journal of Social, Political and Economic Studies presidente de la Physical Society, figura importante del Proyecto Manhattan, a lo largo de su vida sería vice-presidente, director y presidente de la Eugenics Society.



La política de prestar la mayor atención a los tipos inferiores es la forma más ineficaz de lograr la perfección de la raza humana… esta preocupación para con los miembros más débiles es parte de la amenazante corriente de pensamiento político actual, que insiste en la igualdad absoluta.

(Ensayo de radio, 1953).

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Creo que gran parte de lo que ahora se está intentando para mejorarnos está condenado a fracasar, y por tanto no comparto los entusiasmos particulares de muchos aspirantes a benefactores de la humanidad.

Es cierto que ha habido inmensas mejoras en las condiciones materiales durante el pasado siglo, pero son bastante externas y no dejan a la naturaleza fundamental del hombre mejor de lo que estaba antes. De modo que también los triunfos intelectuales de años recientes no significan que el hombre se haya vuelto más inteligente de lo que lo era en las pasadas edades oscuras. No veo ninguna salvaguarda para nosotros contra una posible recaída a condiciones como aquellas ejemplificadas en los tristes registros de la historia pasada.

La principal esperanza de traer cualquier auténtica mejora en la Humanidad depende de una cosa diferente; debe estar basada en la aplicación de la idea de la herencia, una ciencia que ya es entendida en sus principios, aunque aun apenas en muchas de sus aplicaciones. Sosteniendo esto, creo intensamente en la importancia de la familia como la unidad continuadora de la vida humana. Cuando la ciencia de la eugenesia haya sido más totalmente desarrollada, podrá haber una esperanza en esas líneas de realmente mejorar a la Humanidad.

• THEODOSIUS DOBZHANSKY (1900-1975), genetista ucraniano emigrado a Estados Unidos y hombre de creencias religiosas cristiano-ortodoxas, lo cual no le impidió defender la eugenesia:

La selección natural debe ser sustituida por la selección eugenésica artificial. Esta idea constituye el corazón sano de la Eugenesia, la ciencia aplicada de la mejora humana.

("La herencia y la naturaleza del hombre", 1964).

• SAVITRI DEVI (1905-1982), filósofa y profesora de ascendencia griega y escocesa. Notoria superdotada, tenía una sólida formación académica, obtuvo brillantes notas en química y filosofía, realizó una tesis doctoral sobre la "Filosofía de la ciencia" (su afán por aunar ciencia y espiritualidad) y llegó a dominar siete idiomas, entre los que se contaban el inglés, el francés, el alemán, el griego y el hindú, sin contar idiomas arcaicos con los que estaba familiarizada, como el sánscrito, el griego antiguo y el latín. Savitri emigró a India, donde estudió apasionadamente el hinduísmo como tradición indoeuropea y donde contrajo matrimonio con un brahmán. En su obra, en la que destacan "Memorias y reflexiones de una aria" y "El Rayo y el Sol", y en la que es obvia la influencia nietzscheana y nacionalsocialista, junto con un duro ecologismo.




Savitri Devi, mujer tanto de ciencias como de letras, con una sólida formación académica.

Cada día estamos más enfermos y mejor curados.

("Memorias y reflexiones de una aria", 1976).


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La máquina permite, en efecto, al individuo o al grupo humano, alcanzar o lograr sus objetivos sin tener fuerza o habilidad especial innata, y la medicina —la medicación con drogas o la intervención quirúrgica— impide al enfermo más inútil una muerte rápida que dejaría en este planeta un lugar libre para un hombre sano, de más valía que el enfermo.









("Memorias y reflexiones de una aria", Capítulo 6).






• ROGER PEARSON (1927-), antropólogo, nordicista y editor inglés de tendencia pro-NS. En su "Early civilizations of the Nordic peoples", aportó un práctico compendio de historia nórdica, fundó la Northern League (organización nordicista polémica por contar con varios ex-oficiales SS como Arthur Ehrhardt y con el nordicista Hans Günther) en 1958, y las famosas revistas racistas y eugenistas Mankind Quaterly y Journal of Indo-European Studies, además de ser presidente de la World Anti-Communist League, asociación anti-comunista notable por atraer a gran número de ex-NS.



Si hemos de estar motivados por emociones verdaderamente altruistas, deberíamos enfocar nuestro altruismo a abrazar todas aquellas generaciones aun por nacer, o que aun podrían nacer con tal de que no destrocemos la biosfera en la que vivimos ni destruyamos la herencia genética que nos ha legado la pasada evolución selectiva. Debemos dirigir nuestra preocupación no sólo al bienestar de aquellos que se encuentran vivos en este momento presente, sino al bienestar de ese número, mucho mayor, de personas que nos seguirán cuando nosotros y nuestra generación ya hayamos pasado. No podemos hacer mayor bien que dejar a la multitud de generaciones futuras una herencia genética sana en un entorno saludable y pulcro. Nuestro deber es evitar la contaminación de la herencia genética humana, y pasar un pozo genético sano y de valor a las generaciones futuras, como también evitar la contaminación ecológica y afanarnos en conservar la rica herencia medioambiental que heredamos de las generaciones que nos precedieron.

("The concept of heredity", Parte 2, Conclusion).

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Hay personas que, al parecer, consideran la igualdad ante la ley como una base inadecuada para la justicia social, y están preparados para condenar ilimitados números de generaciones futuras a los males de la ignorancia y de las enfermedades genéticas para proteger los egos de aquellos que están vivos hoy. Activistas igualitarios tales como Barbara Faye Waxman [una activista para mujeres discapacitadas, ella misma aquejada de una condición neuromuscular] se han quejado de que el Proyecto del Genoma Humano alimentará un resurgir de la eugenesia negativa. Parecen despreocupados respecto al destino de las generaciones futuras y —ya sea consciente o inconscientemente— están dispuestos a maldecir a indecibles billones de personas a una miseria genéticamente dictada, para satisfacer su propio concepto biológico irreal de lo que es la moralidad.

("The concept of heredity", Parte 3, Opposition to the Human Genome Project).

• RAYMOND B. CATTELL (1905-1998), psicólogo británico, pro-socialista, importante figura del mundo académico y uno de los padres de la "escuela londinense" de Psicología, que causó polémicas afirmando las diferencias psicológicas entre las razas, especialmente en inteligencia y personalidad, y proponiendo la prohibición de la mezcla racial, y una segregación de razas. También causó polémica en su día afirmando que el Cristianismo contribuía a la destrucción de la Civilización Occidental "aumentando a los ineptos" ("The fight for our national intelligence", 1937), cuando según él, lo que había que hacer con los ineptos era una "gentanasia", es decir, un "genocidio piadoso" para eliminar a las culturas "moribundas", puntualizando, además, que la mayoría de seres humanos del Planeta están "obsoletos". Cattell, quien acuñó el vocablo cuasi-religioso del Beyondism (algó así como "Más allá-ismo") para definir la superación del ser humano, estaba relacionado con Wilmot Robertson (el autor de "The dispossessed majority", un best-seller underground), un autor que afirmaba que la raza que sobreviviese a la venidera catástrofe devendría en otra especie superior, "mejor que hombre", y que la raza más dotada para llevar este lastre sobre sus hombros era la del norte y oeste de Europa.

La mención de la eugenesia a menudo evoca en personas ineducadas la respuesta de "Oh, eso es lo que hizo Hitler". Este accidente es el mayor obstáculo a la correcta comprensión de los objetivos y los métodos de la eugenesia. Hitler realmente compartía muchos valores del americano medio. Quería el pleno empleo, valores familiares, subir el nivel de vida, e incontables otras cosas, incluyendo el Volkswagen, que diseñó él mismo para la familia media. El hombre apareció maligno en su militarismo y su tratamiento de judíos y católicos disidentes, pero para una persona racional, eso no justifica tildar de erradas todas sus actitudes.

("The beyondist", 1994, p. 2).



• E. AYNAT, ex militante de CEDADE.

En las sociedades más arcaicas, el mecanismo de la selección natural, en las condiciones más duras y salvajes, permitía mantener a raya a las mutaciones deletéreas e incluso mejorar genéticamente a la especie. Los individuos mal dotados —mal adaptados— enclenques, mal hechos, no llegaban a la edad reproductora, de manera que los malos genes desaparecían con ellos. El antropólogo francés Vallois ha destacado que entre los esqueletos prehistóricos no se encuentran apenas ancianos, de lo cual deduce que si las condiciones de vida eran demasiado duras para la vejez, con mayor razón lo serían para la debilidad. Como dice Rostand, "el débil como el viejo es un producto de la civilización".

Además esta selección no se ejercía sólo en el interior de cada grupo humano, sino también entre los distintos grupos, favoreciendo el progreso y ascenso de las tribus más decididas, forjadas en el idealismo, animadas de sentimientos colectivos y disciplinadas por jefes aguerridos. La situación fue cambiando a medida que todo se estabilizaba y se formaban las primeras sociedades estables. El "tren de vida" de los guerreros y de las primeras hordas primitivas se fue apaciguando. Se empiezan a gestar las primeras civilizaciones sedentarias y ello conlleva aunque relativamente, una menor aspereza y brutalidad en la lucha por la existencia; paralelamente los malos genes antes eliminados de manera expeditiva por las mismas condiciones del medio, empiezan a manifestarse cada vez con menos trabas, se convierten en un peligro latente al que los más grandes conductores de la época —religiosos o políticos— no dejan de prestar atención. A ello debemos añadir el desarrollo de la medicina, la higiene, la asistencia, la cirugía y sobre todo el auge de las ideas filantrópicas y pseudohumanitarias como medidas obstaculizadoras de la función depuradora de la selección natural. (…)

Conclusión: Hemos visto que es común denominador a todas las culturas indoeuropeas la concepción originaria de la desigualdad humana y, en consecuencia, la adopción de medidas que después se llamarán de "eugenesia positiva" (favorecimiento de los mejores elementos, prohibición de todo cruzamiento fuera de la franja superior, dirección política, militar e intelectual por parte de los portadores de los mejores genes, etc). La enorme mortalidad infantil, las enfermedades (la peste negra, etc) los años de mala cosecha, con la subsiguiente hambre crónica, desarrollarían una labor de "eugenesia negativa" brutal, aunque en cierta medida eficaz. La llegada del cristianismo iba a suponer una quiebra total del Antiguo Orden pagano con la entronación del principio de la igualdad humana. De ahora en adelante todo lo que contradiga los dogmas del Antiguo y Nuevo Testamento será considerado como "pecaminoso".

("La eugenesia: breves notas históricas", Mundo NS).

• DAVID DUKE (1950-), indispensable para una visión moderna del problema racial, David Duke fue agitador en la universidad durante la época de los "derechos civiles", el anti-vietnamismo y los panteras negras, gran mago del Ku Klux Klan, representante republicano del Estado de Luisiana y le pasó al Klan una inercia nacional-revolucionaria, "fascistizando" esa organización, por así decirlo. Duke ha alcanzado gran notoriedad apareciendo en debates televisivos de gran audiencia, emigrando a Ucrania y sacándose un doctorado. Actualmente enseña historia en una universidad ucraniana donde su libro "Supremacismo judío" es material de texto.



Durante casi toda su Historia, el hombre ha concentrado su genio sobretodo en su educación, sus herramientas, sus máquinas y sus ideas, en lugar de mejorar su propia calidad interior. A través de la práctica de la medicina, intentamos curar los caprichos de la enfermedad, y muchos sabios han formulado prescripciones para una vida saludable. Pero estos esfuerzos son equivalentes a un mecánico manteniendo funcional el motor de un antiguo Modelo T, reparando las averías ocasionales en lugar de diseñar y construir un nuevo motor.

Los esfuerzos modernos en los campos de la educación y del entrenamiento son similares a intentar lograr que el motor del automóvil del Modelo T sea capaz de alcanzar las 200 millas por hora simplemente suministrándole mejor aceite de motor y gasolina de mayor octanaje. Se podría decir que la civilización realmente desgasta el motor y que cuando sus partes son desgastadas, se sustituyen por metal menos robusto, hasta que finalmente, el motor es incapaz de funcionar y la sociedad cae en el barbarismo. Ahora, la ciencia está empezando a aprender cómo hacer cambios en la estructura genética para curar las averías biológicas de las enfermedades y las discapacidades.

Algún día, tomaremos las riendas del poder genético, no sólo para reparar las averías de un antiguo motor, sino para crear un motor infinitamente más poderoso que curará los males sociales endémicos que nos plagan, y nos transportarán a cotas más altas de belleza y logros. (…)

Tanto la variedad positiva de la eugenesia como la negativa son claves, no sólo para avanzar las capacidades de salud y de intelecto o las características deseables de la Humanidad; son verdaderamente el modo de conseguir la reducción del dolor y del sufrimiento humanos. No sólo nacerán nuestras generaciones futuras con menos defectos y enfermedades hereditarias, sino que también podemos tener personas más productivas y más creativas de las cuales todo el mundo se beneficiará. Asegurarse de que menos niños tendrán que soportar discapacidades es una causa verdaderamente humanitaria. Y cuando nazcan menos niños de esa manera, más recursos estarán disponibles para cuidar mejor a aquellos que sí padecen defectos. (…)

Debe recordarse que ayudar a los discapacitados sólo los ayuda a ellos, mientras que ayudar a aquellos de habilidades excepcionalmente altas ayuda a todo el mundo, incluyendo a los discapacitados. Son los hijos de los genios los que con más probabilidad diseñarán nuevas tecnologías, tratamientos y medicinas para ayudar a los que sufren, y también producirán la riqueza social que permitirá a los menos afortunados recibir las costosas ayudas que necesitan. La sociedad debería consagrar, por lo menos, el mismo esfuerzo para desarrollar los talentos innatos de los superdotados que para mantener a los discapacitados. Haciendo esto, se puede crear una mejor vida para todos. (…)

Mi sueño es ver los fundamentos de una sociedad en la que la calidad y las habilidades de las personas crezcan con cada generación. Está al alcance de nuestras manos el padrear seres humanos con vidas más sanas y más largas, más inteligencia, más poderes de memoria y más nobles de carácter.

Puedo visionar una sociedad futura con pocos criminales, y por ende, una necesidad mínima de leyes restrictivas, policía o prisiones, y por lo tanto una sociedad con mucha más libertad. Puedo imaginarme una nación futura donde una madre puede criar a sus pequeños en casa, si así lo elige, sin preocupaciones financieras —donde la mejor educación está basada solamente en las habilidades del estudiante y no en la cuenta bancaria de sus padres— donde el mejor alumno y el discapacitado reciben precisamente el tipo de educación que necesitan para nutrir sus más altas habilidades. Puedo ver una sociedad en la que los medios de comunicación enseñan honestidad, honor, valor y consecución, en lugar de degeneración del espíritu humano. Puedo ver una sociedad en la cual cada persona encuentra mucho más gozo personal en su propio cuerpo saludable en plena actividad atlética o absorbiendo la belleza de la Naturaleza —en lugar de ser un espectador sedentario. Visiono un sistema político que eleva a los hombres a los puestos altos basándose en la calidad de su carácter y de sus ideas —en lugar del interés suscitado por el dinero que puedan acumular.

("My Awakening", Parte IV, Capítulo 39).

• CHRISTOPHER M. LANGAN (1952-), un americano, es sencillamente, el hombre más inteligente del mundo según los tests modernos. Su CI se encuentra entre 195 y 210 puntos. Para hacernos una idea de lo que significa eso, valga pensar que el CI de una persona media es de 100, y la de una persona gravemente retrasada, 65. Tenemos 35 puntos de diferencia. De manera que, para imaginarnos cuán inteligente es este individuo respecto a una persona normal, multipliquemos por tres la diferencia que hay entre un individuo normal y un subnormal profundo. [1] Christopher Langan es el prototipo del autodidacta ultradotado. Empezó a hablar a los 6 meses. A los 4 años, se había enseñado a leer. En pocos años, se enseñó a sí mismo matemáticas avanzadas, física, latín y griego antiguo. Langan fue portero de pub durante 20 años (además de trabajar en la construcción y en incendios forestales) y entrena con pesas —según la revista "Muscle and Fitness", Langan llegó a levantar 500 libras de press banca, es decir, unos 225 kg (otra demostración de que fuerza e inteligencia no son enemigas). Langan, un creyente a su manera, dijo que "se puede demostrar la existencia de Dios, el alma y una vida tras la muerte mediante las matemáticas". En la actualidad opera un rancho con su mujer, una neuropsicóloga, y es más que probable que las observaciones de la cría de ganado le hayan aportado mucho a sus ideas eugenésicas.

Christopher Langan, "el hombre más inteligente del mundo", en el primero de una serie de tres vídeos. En el último, habla sobre eugenesia.




Las personas medias son superiores en número a las personas inteligentes, es la naturaleza de la Curva de Bell. Así que en cualquier sociedad democrática, las personas medias van a acabar acaparando todos los puestos, hasta la cima de nuestra estructura económica y socio-política… gente que no tiene ni idea… La mediocridad es triunfante. Mires donde mires, ves señales de mediocridad. La persona estúpida cree que dice algo inteligente, o más inteligente que la persona inteligente, y en ello redunda su estupidez… Tenemos que rehacer la imagen de qué significa ser humano. Tenemos que crear a un nuevo tipo de persona. (…)

[El control de natalidad nos permitiría] implantar una forma benigna de eugenesia —yo diría mejor anti-disgenesia: prevenir mutaciones genéticas indeseables en el genoma humano. La gente que quisiera tener hijos se presentaría para asegurarnos de que no tienen enfermedades. ¿Por qué tenemos que hacerlo a través de la ingeniería genética? Bueno, sólo tenemos que dejar que se reproduzcan los aptos. Nos gusta pensar que es nuestro derecho reproducirnos lo más descontroladamente que nos plazca… Las generaciones futuras de la humanidad acabarán con los resultados de lo que nosotros hagamos —o no hagamos. La libertad no es necesariamente un derecho. Es un privilegio que hay que ganarse. Muchas personas abusan de su libertad, y deben ser entrenadas para no hacer eso.

[1] Como curiosidad, Darwin tenía 135 y Einstein se suponía que tenía entre 180 y 190. Decimos "se suponía" porque Einstein, como es ya aceptado por la comunidad científica, era un notorio deficiente mental, negado para las matemáticas, genéticamente tarado como lo demostraron sus hijos (un loco y una subnormal), y "su" obra (incluyendo la teoría de la relatividad y la ecuación E=mc², robada al científico italiano Olimpo de Preto) es un íntegro plagio, a menudo ni siquiera plagiado por él, sino por su esposa. Resulta una inmensa ironía que, gracias a la manipulación mediática, el apellido de este deficiente haya llegado a ser sinónimo de genialidad. Para más info sobre el caso Einstein, este link o simplemente buscar Einstein plagiador.

TERCER REICH

El Tercer Reich marcó un antes y un después en la historia de la eugenesia. Antes del Tercer Reich, se hablaba ampliamente de este tema sin miedo. Durante el Tercer Reich fueron aplicados todos los postulados eugenésicos de casi un siglo de debate académico. Y después del Tercer Reich, con su derrota militar en la Segunda Guerra Mundial, la eugenesia fue demonizada y relegada al campo de lo políticamente incorrecto.

Para el nacionalsocialismo, es de suma importancia la buena crianza de los niños para preservar la existencia del pueblo y asegurar el futuro de una nación fuerte y sana.





La Alemania de Adolf Hitler fue famosa por los programas eugenésicos que intentaban mantener un pueblo alemán fuerte, sano y libre de mezclas e influencias raciales extrañas a la raza europeamediante una serie de medidas conocidas en conjunto como Rassenhygiene ("higiene racial"). Algunos científicos prominentes que tuvieron un destacado papel en la elaboración del ideario eugenésico alemán, fueron por ejemplo Fritz A. Lenz, Erwin Baur, Alfred Plötz, Ernst Rüdin y Ernst Häckel.

Durante los años 1930 y 1940, el régimen nacionalsocialista esterilizó a personas mental y físicamente no aptas. La escala del programa alemán provocó que los defensores estadounidenses de la eugenesia buscasen una ampliación del suyo, diciendo que "los alemanes nos están ganando en nuestro propio juego".
También implantaron varias políticas eugenésicas positivas, otorgando reconocimientos y beneficios económicos a las mujeres arias que tenían un gran número de hijos y promoviendo que mujeres solteras racialmente puras fuesen fecundadas por oficiales de las SS (Lebensborn). El alcance de los programas eugenésicos alemanes y la ciencia racial durante todo el régimen, crearon una indeleble asociación entre la eugenesia y el Tercer Reich en los años de posguerra.

Congreso de Nuremberg, 1934.



• LEON F. WHITNEY, veterinario americano, entrenador de perros, psicólogo canino y secretario de la American Eugenics Society,además de autor de "The basis of breeding" ("Las bases de la reproducción"), un libro sobre eugenesia destinado al público profano en la materia. Esta cita viene a expresar la opinión de muchos eugenistas de su tiempo: que el III Reich era el primer Estado en llevar de la teoría a la práctica todos los postulados de casi un siglo de debate eugenésico. Esta cita, de 1934, fue pronunciada el mismo año en el que Whitney propuso la esterilización de 10 millones de americanos "defectuosos" —en una época en la que Estados Unidos tenía 126 millones de habitantes.

Muchos hombres y mujeres inteligentes tanto de Inglaterra como de América han estado trabajando laboriosamente desde hace mucho, para conseguir algo muy parecido a lo que Hitler ahora ha hecho obligatorio.

• SYDNEY MORNING HERALD, periódico australiano que ofrece la opinión de otro país con una importante influencia eugenista, antes de que la prensa desplegase sus vastos medios manipuladores para invertir la opinión pública y hacerla hostil a Alemania.

[La ley de esterilización del Reich] Se aplicará a los sufridores de alcoholismo crónico, debilidad mental, locura, epilepsia, baile de San Vito, ceguera, sordera, retraso mental o deformidad. El Doctor Lenz, Profesor de Eugenesia, ensalzó a Herr Hitler como un no-bebedor y no-fumador. Dijo que la prohibición de alcohol y tabaco incrementaría la salud pública y la eficiencia.

("Germany: sterilization of the unfit", 25 de Octubre de 1933, 13 a).

• HANS F. K. GÜNTHER (1891-1968), antropólogo y profesor en las Universidades de Jena, Berlín y Friburgo, además de pionero nordicista que, aunque falló en pequeños detalles, acertó en otros y dejó un camino abierto, por ejemplo, en lo tocante a la eugenesia, a la sangre nórdica en Grecia y Roma, o al romanticismo pagano-germánico. Sentando las bases del pensamiento racial nacionalsocalista, y uniéndose al NSDAP en 1932, tuvo una influencia importante en la doctrina racista del III Reich, siendo respetado también fuera de las fronteras alemanas, en ambientes académicos de Reino Unido y Estados Unidos. En 1935 Günther fue declarado "Orgullo del NSDAP" y en 1940 Hitler le concedió la Medalla Goethe de arte y ciencia. Tras la Segunda Guerra Mundial, pasó 3 años internado en un campo de concentración aliado hasta que fue puesto en libertad, ya que no había participado en "actos criminales". A lo largo de su vida posterior jamás se retractó de sus enseñanzas: publicó en 1951 un libro dando directrices para la elección de un cónyuge y en 1959 otro advirtiendo de que en Europa las personas más estúpidas se reproducían más rápidamente que las inteligentes, y que ese proceso tenía que ser atajado mediante una "planificación familiar". Günther contribuyó en la organización de la Northern League (una organización nordicista) y negó el holocausto judío hasta su muerte.



Hans F. K. Günther, antropólogo con enormes conocimientos de Historia y cultura clásica y con una amplia formación humanista, además de prototipo de nordicista con profundas convicciones religiosas de tipo pagano.

La enseñanza de la genética que nos dice: "El valor de un hombre como sujeto es distinto a su valor como procreador", debe inspirar cada una de nuestras consideraciones. Existieron y existen individuos portadores de una herencia biológica de mala calidad, que han sabido dar al pueblo alemán altos valores espirituales, lo cual no es óbice para que ninguna persona astuta les augurase una buena descendencia.

("Rassenkunde des Deutschen Volkes", 1922).

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En la milenaria cría de animales, el hombre siempre ha partido del concepto de la fuerza que significa la herencia y que una cría de mejoramiento sólo puede ser alcanzada mediante la segregación de los animales capaces de los menos capaces, y permitiendo la reproducción sólo a los mejores de determinada especie.

("Pueblo y Estado, herencia y selección").

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La convicción de la fuerza de la herencia puede haber sido debilitada por la penetración de las ideas cristianas, con su acentuación de la separación del cuerpo y del alma, del espíritu y de la carne. (…)

La herencia misma llegó a ser algo que en cierta medida pertenecería sólo a áreas inferiores de la vida y que el "espíritu" podía soslayar.

Tales conceptos se oponen aun hoy al avance de la investigación de la salud hereditaria… suelen oponer el argumento de que para un pueblo no revisten importancia alguna huesos más fuertes y músculos más poderosos o la salud del cuerpo solamente.

("Pueblo y Estado, herencia y selección").

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No debemos tener reparos en expresar el hecho desagradable para muchas personas cultas de nuestros días: que para el ser humano valen fundamentalmente las mismas leyes vitales que para el animal. Es un ulterior efecto de la separación medieval-eclesiástica de cuerpo y alma, de carne y espíritu, que en la actualidad más de una persona culta, ante la doctrina de la salud hereditaria, hable despectivamente de "acaballadero", "cría de animales" o "cría de perros". A mí nunca me ha parecido plausible que el animal sea algo tan bajo que no pueda autorizarse una comparación con el hombre.

("Pueblo y Estado, herencia y selección").

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Un ennoblecimiento de nuestro pueblo sólo puede ser preparado mediante la riqueza de niños hereditariamente mejores en todas las clases sociales.

Los recursos financieros estatales empleados en la instrucción de elementos sin dotes e imbéciles, disminuirán el nivel cultural de un pueblo —que estriba justamente en las predisposiciones hereditarias y en su acrecentamiento o merma— hasta que no se haya realizado la esterilización legal de los imbéciles. De tal modo las grandes sumas de dinero que hoy sirven al descenso del nivel cultural quedarán libres, por ejemplo, también para subsidios por hijos a las familias económicamente débiles con buenas predisposiciones hereditarias, es decir, a familias que a pesar de sus buenas predisposiciones hereditarias, han llegado a caer en un estado de necesidad. (…)

Ciertamente la idea de la igualdad y de la transformación de todos los hombres ha tenido un efecto nivelador; probablemente también ha tenido aquí y allá una acción reconciliadora; ha beneficiado a individuos, pero ha perjudicado a la Totalidad por la distensión y nivelación que ha traído.

("Pueblo y Estado, herencia y selección").

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Ya no se puede negar seriamente que para el destino de todos los seres vivientes no es decisivo el mundo circundante, sino las predisposiciones hereditarias. (…) Para el logro de nuestra meta queda únicamente el camino darwinista, es decir, la selección y el descartamiento respectivamente: el aumento de niños de alto valor hereditario en todas las clases sociales, y la disminución o carencia de niños hereditariamente inferiores en todas las clases sociales. Mientras las diversas formas de ayuda social no sean unidas a la esterilización legal de los hereditariamente inferiores, todo amparo aumentará precisamente los males que presuntamente quiere evitar. La mejora del entorno, aunque pueda tener significado para el individuo, sin la simultánea esterilización legal de los hereditariamente inferiores, constituirá una ayuda para la reproducción de troncos hereditarios que finalmente pueden gravar sobre un Estado hasta hacerlo sucumbir. También el derecho al voto múltiple para padres de familia, tal como recientemente ha sido propuesto por un ministro del Reich, podría ser realizado como medida sensata cuanto antes —y eso durante muchos años antes— se hubiera introducido la esterilización legal de los hereditariamente inferiores. Hoy día, según las correspondientes investigaciones, sucede que en Alemania los niños en edad escolar que por falta de capacidad deben ser educados en escuelas auxiliares, poseen en término medio el mayor número de hermanos; de lo que se desprende con qué clase de padres de familia se impone contar y a qué valoración estaría sujeto tal derecho a voto múltiple para padres de familia en la actualidad.

("Pueblo y Estado, herencia y selección").

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Los subhombres son los hereditariamente inferiores, los socavadores de la cultura, los negadores de los valores. Pero por otro lado también recordemos que en muchos casos hay seres humanos que como individuos son de alto valor, pero que pueden ser de valor inferior como portadores de una herencia… es necesario aprender a distinguir entre el valor de un ser humano como individuo y su valor como portador de herencia.


("Pueblo y Estado, herencia y selección").

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Sobre todo a la juventud femenina hereditariamente capaz es necesario decirle, frente a la actual patraña de la instrucción, que para el pueblo alemán significa mucho más que una joven hereditariamente de alto valor, después de la correspondiente elección del cónyuge, vea renacer sus cualidades hereditarias en un grupo de hijos propios, y no que mediante el cultivo de sus diversas capacidades particulares siga hasta el fin la senda académica de la carencia de hijos.

("Pueblo y Estado, herencia y selección").

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El hombre, prestando atención a las disposiciones hereditarias del cuerpo y del alma, a la raza y a la virtud hereditarias, honra el orden divino del Cosmos.

("Humanitas - Platón, custodio de la vida").

• ADOLF HITLER (1889-1945). Mucho se ha hablado, escrito y especulado entorno a Hitler y su eugenesia. Aquí no se va a escribir nada nuevo sobre él, simplemente se planteará una pregunta antes de dejarlo hablar: ¿cuántos de quienes lo critican realmente se han tomado la molestia de conocer sus opiniones de primera mano? ¿Por qué hay países donde sus escritos o discursos están censurados? Si tan equivocado estaba Hitler, ¿por qué ese miedo a leer lo que dejó escrito de su puño y letra (ya no hablemos de sus discursos)? Precisamente con tal idea de despejar las incógnitas sobre su doctrina, Hitler fue elaborando, en la cárcel, su "Mein Kampf" ("Mi Lucha"). Cualquiera que pretenda rebatir u odiar a Hitler, antes debería leer este libro.



Los pecados de los padres se pagan hasta la décima generación. Una verdad que se refiere exclusivamente a los crímenes contra la sangre y contra la raza.

("Mi Lucha", Volumen I, Capítulo X).

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Es un contrasentido el dar a enfermos incurables la posibilidad constante, por decirlo así, de contagiar a los sanos. ¿Qué sentimiento de humanidad es ése según el cual por no hacer daño a uno solo se deja que otros cien sucumban?

("Mi Lucha", Volumen I, Capítulo X).

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[El sionismo] No quiere ver una generación sana y robusta, desea solamente un rebaño contaminado y apto para ser sojuzgado.

("Mi Lucha", Volumen I, Capítulo XI).

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Un Estado de concepción racista tendrá, en primer lugar, el deber de sacar al matrimonio del plano de una perpetua degradación racial y consagrarlo como la institución destinada a crear seres a imagen del Señor y no monstruos, mitad hombre, mitad mono. (…)

Es deber del Estado Racista reparar los daños ocasionados en este orden. Tiene que comenzar por hacer de la cuestión de la Raza el punto central de la vida general; tiene que velar por la conservación de su pureza y tiene también que consagrar al niño como el bien más preciado de su pueblo. Está obligado a cuidar de que sólo los individuos sanos tengan descendencia. Debe inculcar que existe un oprobio único: engendrar estando enfermo o siendo defectuoso, y debe ser considerado un gran honor el impedir que esto acontezca; pero en este caso hay una acción que dignifica: renunciar a la descendencia. Por el contrario, deberá considerarse execrable el privar a la Nación de niños sanos. El Estado tendrá que ser el garante de un futuro milenario, frente al cual nada significan el deseo y el egoísmo individuales. El Estado tiene que poner los más modernos recursos médicos al servicio de esta necesidad. Todo individuo notoriamente enfermo y efectivamente tarado, y como tal, susceptible de seguir transmitiendo por herencia sus defectos, debe ser declarado inapto para la procreación y sometido a tratamiento esterilizante. Por otro lado, el Estado tiene que velar porque la fecundidad de la mujer sana no sufra restricciones como consecuencia de la pésima administración económica de un régimen de gobierno que ha convertido en una maldición para los padres la dicha de tener una prole numerosa. Se debe liberar a la Nación de esa indolente y criminal indiferencia con que se trata a las familias numerosas y en lugar de eso ver en ellas la mayor felicidad de un pueblo. Las atenciones de la Nación deben ser más en favor de los niños que de los adultos.

Aquél que físicamente no es sano, no debe ni puede perpetuar sus males en el cuerpo de su hijo. Enorme es el trabajo educativo que pesa sobre el Estado Racista en este orden, pero su obra aparecerá un día como un hecho más grandioso que la más gloriosa de las guerras de ésta nuestra época burguesa. El Estado, por medio de la educación, tiene que persuadir al individuo de que estar enfermo y ser físicamente débil no constituye una afrenta, sino simplemente una desgracia digna de compasión; pero que es un crimen y, por consiguiente, una afrenta, trasmitir por propio egoísmo esa desgracia a seres inocentes. Por el contrario, es una prueba de gran nobleza de sentimientos, del más admirable espíritu de humanidad, que el enfermo renuncie a tener hijos suyos y consagre su amor y su ternura a algún niño pobre, cuya salud le dé la esperanza de vivir y ser un miembro de valor en una comunidad fuerte. En esa obra de educación el Estado debe coronar sus esfuerzos tratando también el aspecto intelectual. El Estado deberá obrar prescindiendo de la comprensión o incomprensión, de la popularidad o impopularidad que provoque su modo de proceder en este orden.

Sólo una prohibición, durante seis siglos, de procreación de los degenerados físicos y mentales no sólo liberaría a la Humanidad de esa inmensa desgracia sino que produciría una situación de higiene y salubridad que hoy parece casi imposible. Si se realizara con método un plan de procreación de los más sanos, el resultado sería la constitución de una raza que portará en sí las cualidades primigenias perdidas, evitando de esta forma la degradación física e intelectual del presente. (…)

Apoyada en el Estado, la ideología racista logrará a la postre el advenimiento de una época mejor, en la cual los hombres se preocuparán menos de la selección de perros, caballos y gatos que de levantar el nivel racial del hombre mismo. Una época en la cual los enfermos, reconociendo su desgracia, renuncien silenciosamente, en tanto que los otros, los sanos, den gozosos su tributo a la descendencia.

Que esto es factible, se prueba en un mundo donde cientos de miles se imponen voluntariamente al celibato, sin otro compromiso que el precepto de una religión.

¿No será posible esa renuncia, si en lugar del voto religioso se colocara la advertencia de que se debe poner un dique al envenenamiento de la raza y dar al mundo sólo criaturas sanas, hechas "a la imagen y semejanza del Creador"?

("Mi Lucha", Volumen II, Capítulo II).

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Se impone el trabajo de favorecer, en el seno de la colectividad, a los elementos de más valor, desde el punto de vista racial y cuidar sobre todo de su alimentación.

Una ideología que, rechazando el principio democrático de la masa, aspira a consagrar este mundo en favor de los mejores, es decir, del hombre superior, está lógicamente obligada a reconocer también el principio aristocrático de la selección dentro de cada Nación, garantizando así el gobierno y la máxima influencia de los más capacitados en sus respectivos pueblos. Esta concepción se funda en la idea de la personalidad y no en la de la mayoría.

("Mi Lucha", Volumen II, Capítulo II).

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Esparta debe ser considerada como el primer Estado völkisch. El abandono de los bebés enfermos, débiles o deformes por parte de los espartanos era más humanitario y, en realidad, mil veces más humano que la lamentable locura de nuestro tiempo presente, en que los sujetos más enfermizos son preservados a cualquier precio, siguiendo a esto la crianza de una raza de degenerados lastrados con la enfermedad.

("Conversaciones").

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Nosotros debemos tratar de valorar los rasgos mas preciosos del pueblo y de cultivarlos y desarrollarlos, y debemos encontrar los medios de prevenir la propagación de todas las tendencias malas, inferiores, criminales y decadentes, y todas las enfermedades congénitas lamentables, del pueblo.

Más importantes aun, debemos educar a los jóvenes en la belleza del movimiento, la belleza del cuerpo y la belleza del espíritu. El atletismo, el desarrollo personal, el entrenamiento físico, las competiciones públicas, y el resurgimiento de las representaciones artísticas basadas en los modelos griegos, contribuirán a que las chicas sepan cómo debe ser el hombre que las merezca, y también a que los muchachos sepan cómo es la mujer ideal. Le darán la espalda voluntariamente al juego de muñecas coquetas, con cabellos teñidos, rostros pintados, gruesos labios y uñas rojas.

Y un elevado "sí" selectivo se transformará más importante a medida que nos parezcamos al PUEBLO en una entidad única. Desde la primera edad, la guardería, la escuela elemental, la Juventud Hitleriana y la Liga de Chicas Alemanas, todas las clases deben unirse. Ninguna distinción debe ser aceptada entre los ricos y los pobres, entre la ciudad y la campiña, entre el empleador y el empleado. En su lugar solo debe de haber distinción entre respetable y no respetable, amigable o no, entre honesto y deshonesto, entre la verdad y la mentira, entre el coraje y la cobardía y entre salud y la enfermedad.

(Citado por Otto Wagener en "Hitler: memorias de un confidente").

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Ahora que conocemos las leyes de la herencia, es posible prevenir en gran medida que los seres enfermizos e impedidos vengan a este mundo.

He estudiado con gran interés las leyes de varios Estados americanos dedicadas a impedir la reproducción de personas cuya progenie no sería de valor alguno o sería perniciosa para el linaje racial. Estoy seguro de que, ocasionalmente, ocurren errores como resultado. Pero la posibilidad de exceso y de error aun así no es una demostración de la incorrección de estas leyes.

(Citado por Otto Wagener en "Hitler: memorias de un confidente").

• ALFRED ROSENBERG (1893-1946), miembro de la Thule Gesellschaft, ideólogo nacionalsocialista, jefe del Servicio de Asuntos Extranjeros del NSDAP, y jefe del Ministerio del Reich para los territorios del Este ocupados. Fue ahorcado en los juicios de Nuremberg de 1946.

El Vaticano de nuevo se ha dado a conocer como el enemigo más amargo de la reproducción mejorada de los biológicamente valiosos, y como el protector de la preservación y propagación de los inferiores… Establecer la propagación ilimitada de idiotas, hijos de sifilíticos, alcohólicos y locos como doctrina moral cristiana es indudablemente el cénit de un pensamiento hostil a la Naturaleza y al Pueblo. Hoy, nosotros hemos declarado que esto es imposible. En realidad, no representa otra cosa que el necesario desagüe de ese sistema racialmente caótico forjado por el dogma sirio-africano-romano. Por lo tanto, todo europeo a quien le gustaría ver su pueblo física y espiritualmente sano, y que defiende la postura de que los idiotas y los enfermos incurables infectan su nación, deberá permitirse a sí mismo el ser representado, según las enseñanzas romanas, como anticatólico, como un enemigo de la doctrina moral cristiana. Y deberá elegir entre si él es el Anticristo, o si el Fundador de la Cristiandad realmente puede haber concebido Él mismo —como dogma— la reproducción ilimitada de todas las clases de tipos inferiores. Esto es lo que Su representante [se refiere al Papa de la época, Pío XI] demanda atrevidamente.

("El mito del Siglo XX", Libro Tres, Capítulo IV).



• WALTHER DARRÉ (1895-1953), Ministro de Alimentación, Agricultura y Abastecimientos del Reich, Jefe de los Campesinos Alemanes, Director de la Oficina SS de la Raza y Reasentamiento, notorio nordicista, cofundador de laA hnenerbe, y promotor de la idea racial y geopolítica de Blut und Boden (sangre y suelo). El fragmento que he escogido habla sobre la necesidad de dividir a la población femenina en clases biológicas según su calidad. En mi opinión esta política es errada, porque quienes deben ser "divididos" y jerarquizados son los varones, y las mujeres "distribuidas" conforme a la división masculina —pero ese es un asunto en el que abundaré en otra ocasión, lo que interesa aquí es comprobar la presencia de una eugenesia tanto negativa como positiva.

CLASE I.- A ella pertenecen todas las muchachas cuyo matrimonio parece deseable desde todos los puntos de vista. A fin de que sólo las mejores estén incluidas en esta clase, es necesario instituir requisitos mínimos, de manera que sólo un porcentaje restringido, un 10% por ejemplo, sea aceptado como plenamente válido para el matrimonio. Si se consigue excluir la dote del matrimonio, como hemos dicho antes, podremos concluir con certeza que todas las personas de esta clase serán pedidas en matrimonio sin segundas intenciones.


CLASE II.- Se admitirán en esta clase a todas las demás muchachas contra el matrimonio de las cuales no se oponga ningún escrúpulo de principio, desde el punto de vista de la descendencia. Esta clase será generalmente la más numerosa, de ahí la necesidad de dividirla en dos sub-grupos, a y b.

CLASE III. - Agrupará a todas las muchachas contra el matrimonio de las cuales no hay objeciones de moralidad o de derecho estatal, pero cuyo valor restringido exige que no tengan descendencia. Se les permitirá el matrimonio previa esterilización.

CLASE IV. - Agrupará a todas las muchachas contra el matrimonio de las cuales hay graves objeciones de principio, no sólo porque se desea que no tengan progenitura, sino también porque el concepto alemán del matrimonio sería desvirtuado. Se incluirán, en primer lugar, las locas, las prostitutas, aquellas cuya lista de antepasados conlleve ya tales contraindicaciones y, además, todas las delincuentes reincidentes, etc.

("La Raza: nueva nobleza de sangre y suelo", Capítulo VIII, Distinciones entre las mujeres que deben procrear y las que deben permanecer estériles).



• LEY PARA LA PREVENCIÓN DE DESCENDENCIA HEREDITARIAMENTE ENFERMA (Alemania, 14 de Julio de 1933):

1 - Quien esté hereditariamente enfermo puede ser esterilizado cuando, de acuerdo a los conocimientos de la ciencia médica, existe una gran probabilidad de que sus descendientes padecerán graves daños, físicos y psíquicos de orden hereditario.

2- Hereditariamente enfermo en el sentido de esta Ley es todo aquél que padece de una de las siguientes enfermedades:

1. Imbecilidad congénita.
2. Esquizofrenia.
3. Locura maníaco-depresiva.
4. Epilepsia.
5. Correa de Huntington ("baile de San Vito’’ hereditario).
6. Ceguera hereditaria.
7. Sordera hereditaria.
8. Graves malformaciones físicas hereditarias.


• LA DOCTRINA SS. Como élite, los nacionalsocialistas organizaron, en el seno del NSDAP, las SS, guardianes de la idea nacionalsocialista, firmemente adoctrinados y severamente disciplinados. Los SS pasaron a incorporar a la flor y nata de toda Alemania (era común que a atletas o científicos prominentes se les hiciese SS), y estaban sentando las bases de un orden social basado en la biología, la genética y la voluntad del espíritu humano. Las SS en general otorgaban mucha importancia a la buena condición física y mental y a la limpieza del linaje de influencias extra-europeas. Las condiciones de entrada siguieron siendo muy estrictas hasta entrada la Segunda Guerra Mundial. En 1937, Hitler se enorgullecía de que "seguimos admitiendo sólo al 15% de los cantidatos que se presentan a las SS". La disciplina de estos hombres era extremadamente severa y rígida, y los castigos hasta por infracciones leves, brutales. Cada SS se comprometía a contraer matrimonio (sus esposas pasaban automáticamente a ser mujeres SS con el matrimonio, y a disfrutar de las ayudas pertinentes) con una mujer de sangre pura, y a tener, al ser posible, 4 hijos sanos. Tanto esto como todo el proyecto Lebensborn se encuadran, junto con los planes de poligamia para el cuerpo, en las políticas nacionalsocialistas de eugenesia positiva, mientras que la famosa esterilización de los defectuosos era la eugenesia negativa. Sin embargo, los SS no eran sólo una manada de sementales. Demostraron ser la fuerza de choque más dura, adiestrada, fanática, valiente, audaz y fiel de toda la Segunda Guerra Mundial, protagonizando verdaderas proezas militares sin parangón en el Frente del Este, y llegando a los límites de la resistencia humana a temperaturas árticas y en territorio hostil contra un enemigo que representaba una idea asiática, esclavista y oriental (el bolchevismo), y que les superaba ampliamente en número. Debido a su juramento de fidelidad y a su sentido del deber, la SS fue, junto con la Luftwaffe y los submarinos, el cuerpo militar alemán que sufrió más bajas. También en la base del adiestramiento ideológico SS estaban las creencias anticristianas. Uno de los comandantes SS más radicales en este aspecto fue sin duda Theodor Eicke, jefe de laTotenkopfverbände, que inició una agresiva campaña anticristiana, durante la cual muchos SS que se aferraban a Jesús fueron expulsados del cuerpo.

Los nacionalsocialistas organizaron las SS, una élite militar y biológica que estaba destinada a ser la aristocracia del Nuevo Orden. En la imagen, una formación de la División SS "Leibstandarte Adolf Hitler", la división más elitista de las SS. Para entrar en la Leibstandarte, era necesario medir 1,84 metros, tener entre 17 y 22 años, ser de sangre nórdica y tener una salud de acero. Durante muchos años, no se permitía entrar en la Leibstandarte a nadie que tuviese el más mínimo defecto físico, como por ejemplo, gafas o un empaste dental.



Nuestros ancestros germánicos seguían las leyes de la selección como todos los pueblos sanos cuya inteligencia y sensibilidad no habían sido aun contaminadas por falsas doctrinas de piedad.

La falsa concepción que la Iglesia tenía de Dios negó las leyes divinas de la Naturaleza. La enseñanza eclesiástica se opuso deliberadamente a la voluntad de la Naturaleza.

Una vez que se predicó a los pueblos que Dios había muerto crucificado por piedad por los débiles y los enfermos, los pecadores y los pobres, la enseñanza contranatura de la piedad y un falso humanitarismo pudieron promocionar la conservación de los enfermos congénitos. Sí; se consideró como un deber moral cuidar y favorecer principalmente a los enfermizos, los desgraciados abrumados y los pobres de espíritu.

De este modo los enfermos congénitos pudieron multiplicarse sin trabas y la comunidad de las gentes sanas debió soportar el peso de los cuidados efectuados para conservar a esos elementos afligidos por taras hereditarias.

El gran número de enfermos hereditarios provocó un gravamen financiero casi insoportable del presupuesto del Estado y de las colectividades locales. Un escolar retrasado cuesta al Estado dos o tres veces más que un niño normal. Un enfermo hereditario en una residencia especializada, un enfermo mental o un epiléptico reciben anualmente del Estado, en promedio, cinco veces más que un asegurado social sano después de una vida entera de trabajo. Muchos millones han sido dilapidados cada año para los manicomios, mientras que a familias obreras sanas les faltaba a menudo lo estrictamente necesario. (…)

La guerra moderna ejerce una acción particularmente eficaz en el sentido de la contra-selección. Se movilizan casi exclusivamente a los hombres de buena salud física y espiritual, de manera que en la guerra no caen más que los detentores de un patrimonio hereditario valioso. Los campos de batalla se tragan así la sangre de los mejores hijos del pueblo cuyo patrimonio hereditario se pierde irreparablemente. Ciertamente, su muerte es un sacrificio sagrado para el honor y la libertad del pueblo.

Igualmente, varios centenares de valerosos jóvenes alemanes caen cada año víctimas del deporte o de la competición, en la lucha contra el hielo, en la nieve, en carreras automovilísticas o en avión.

Por grande que fuera la cifra de estas víctimas, ningún pueblo de la Tierra ha muerto a causa de una guerra, de malas cosechas o a consecuencia de un periodo de recesión política.

Los pueblos solo han desaparecido cuando la sustancia viva que asegura su vida histórica, su sangre, su raza, se han agotado. Sólo mueren, pues, en los siguientes casos:

1. Cuando la cifra de nacimientos desciende a causa de la regresión de la fuerza popular, ofreciendo así la posibilidad de ser aplastado por un vecino cualitativa y cuantitativamente más fuerte.

2. Por un cruce racial que ha quitado a un pueblo originalmente sano su armonía interior.

3. Por desprecio de las leyes de la selección, lo que provoca una disminución del patrimonio hereditario de valor y propicia una reducción de las capacidades y de las cualidades en la población.

La muerte de un pueblo se basa, pues, en una concepción errónea de la vida, y se debe a la inobservancia de las leyes eternas de la Tierra. El hombre ha aprendido a despreciar las leyes de la vida porque ha perdido el vínculo con la Naturaleza y la vida.

(Cuaderno SS Nº3, 1939, ¿De qué mueren los pueblos? II, citado en "La Orden SS" de Edwige Thibaut).

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El ser que no puede aguantar la prueba exigida por la Naturaleza elemental desaparece y es despiadadamente eliminado. Nosotros sentimos, pues, un profundo respeto por ese proceso que nos incita a ser responsables de la conservación y de la reproducción de los seres humanos de nuestra especie.

Los progresos de la civilización facilitan las condiciones de existencia y modifican también las leyes de selección biológica originales.

Cuanto más consigue un grupo humano dominar y transformar las condiciones de su área de vida por el establecimiento de una cultura fiel a la ley de la vida, más fácilmente consigue el individuo preservarse y evitar la eliminación. Las leyes de selección y eliminación, severas en su origen, desaparecen poco a poco y se atenúan. Cuanto más envejece una cultura y alcanza el estado de las épocas civilizadas tardías, más pierde su vigor. Ella produce incluso el proceso inverso. Individuos débiles y enfermos pueden así sobrevivir y reproducirse; tipos raciales diferentes se mezclan. La ley creadora de la especie ya no parece actuar. Cuando la cultura desarrolla su propia evolución espiritual y produce simultáneamente unas condiciones de existencia considerablemente fáciles, el espíritu y naturaleza de la selección resultan fuertemente comprometidos. La conservación de la pureza, la educación complementaria y la evolución de la especie, que se desarrollaron durante milenios son, pues cuestionadas. (…)

El caso más favorable de la relación cultural con la selección natural biológica original se encuentra cuando el objetivo de la segunda es continuado con la primera. Gracias a una aguda percepción de la ley que regía el origen de su especie, pueblos como los espartanos recurrieron en sus selecciones a los mismos principios de inflexible severidad prescritos originariamente por la Naturaleza, y ello incluso después de haber llegado a territorios más hospitalarios. Otros pueblos de raza nórdica, como nuestros antepasados germanos, obedecieron naturalmente a las leyes biológicas que regían la creación de su especie.

En cambio, nosotros sabemos que otras formas de selección natural van totalmente en contra de las leyes biológicas del origen de la especie, o incluso les son hostiles. Este es, especialmente, el caso cuando el espíritu civilizador proviene del exterior y no es el producto de la misma especie. La aceptación, lo mismo que el establecimiento por la fuerza, de una cultura de espíritu extranjero, produce otros tipos de selección, y conduce finalmente a la negación y a la destrucción del carácter original y específico de la especie. La intrusión del cristianismo en la cultura de nuestros antepasados germánicos ha hecho nacer una forma de selección que, desde el principio, se reveló hostil a nuestra especie y a sus leyes de evolución. La élite de los sacerdotes cristianos escogió a unos hombres apropiados y utilizables para sus fines, pero les prohibió la perpetuación y conservación de la mejor herencia racial al obligarlos al celibato. Forma extraña a los principios de la selección cultural, se aprovecha ventajosamente de las consecuencias de una selección natural biológica de cientos de miles de años de vida. Utiliza el tesoro, tan rico de talentos psico-espirituales, de nuestra Raza, pero rehúsa consciente e instintivamente que sean preservados y se renueven. Durante siglos, vivió de ese capital, proceso cuyo avance sólo hoy empezamos a entrever. Vemos que ese capital de talentos se encuentra ya amenazado y que no es inagotable. (…)

Cuando la cultura presenta ya las características de una acción civilizadora tardía, la "selección" por sí misma ya se ha transformado en una espantosa contra-selección. He aquí pues a lo que nos ha llevado el hecho de haber protegido a enfermos y a seres inferiores, a causa del "interés" mal aconsejado por el valor único del individuo. La depravación moral, el bienestar, la decadencia de los sentimientos y la pérdida de todos los instintos naturales han sido las causas. Nuestro punto de vista ante todo esto es claro y no necesita explicación.

(Cuaderno SS Nº7, 1942, El sentido biológico de la selección, citado en "La Orden SS" de Edwige Thibaut).

ESTADOS UNIDOS
El segundo mayor movimiento eugenésico se dio en los Estados Unidos. Comenzando con Connecticut en 1896, muchos estados aprobaron leyes sobre el matrimonio con criterios eugenésicos, prohibiendo casarse a cualquiera que fuese epiléptico, imbécil o débil mental. En 1898 Charles B. Davenport, un prominente biólogo estadounidense, comenzó como director de una estación de investigación biológica situada en Cold Spring Harbor unos experimentos sobre la evolución de plantas y animales. En 1904, Davenport recibió fondos del Instituto Carnegie para fundar la Estación de Evolución Experimental. La Eugenics Record Office (’Oficina de Registro de Eugenesia’) abrió en 1910 mientras Davenport y Harry H. Laughlin empezaban a promocionar la eugenesia.

Durante el siglo XX, los investigadores se vieron intrigados por la idea de que las enfermedades mentales podían transmitirse dentro de las familias y llevaron a cabo varios estudios para documentar la heredabilidad de enfermedades tales como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la depresión. A finales del siglo XIX y principios del XX se promulgaron leyes estatales para prohibir el matrimonio y forzar la esterilización de los enfermos mentales con el fin de evitar la transmisión de las enfermedades mentales a la siguiente generación. Estas leyes fueron ratificadas por la Corte Suprema de los Estados Unidos en 1927 y no fueron abolidas hasta mediados de siglo. Para 1945 unos 45.000 enfermos mentales habían sido esterilizados forzosamente en los Estados Unidos.

En los años siguientes, la Eugenics Record Office reunió una enorme colección de árboles genealógicos y concluyó que quienes eran no aptos procedían de entornos económica y socialmente pobres. Eugenesistas tales como Davenport, el psicólogo Henry H. Goddard y el conservacionista Madison Grant (todos muy respetados en su época) empezaron a presionar para lograr diversas soluciones políticas al problemas de los no aptos. Davenport abogaba por la restricción de la inmigración y la esterilización como métodos principales. Goddard recomendaba la segregación en su libro La familia Kallikak, y Grant era partidario de todo lo anterior. En la época se consideró una investigación científica legítima.

La idea del genio y el talento fue también considerada por William Graham Sumner, un fundador de la American Sociological Society (actual American Sociological Association), quien mantenía que si el gobierno no interfería en la política social de laissez faire, surgiría una clase de genios en la cima del sistema de estratificación social, seguida de una clase de talentos. La mayor parte del resto de la sociedad caería en la clase de los mediocres. Aquellos que eran considerados anormales (retrasados mentales, minusválidos, etcétera) tenían un efecto negativo sobre el proceso social al consumir recursos necesarios. Deberían ser dejados solos para que se valiesen por sí mismo. Pero los de la clase de delincuentes (criminales, pervertidos, etcétera) deberían ser eliminados de la sociedad.

Con la aprobación de la ley de inmigración Johnson-Reed, los eugenesistas jugaron por vez primera un papel protagonista en el debate del Congreso como expertos asesores sobre la amenaza de linajes inferiores procedentes del este y el sur de Europa. Esto redujo el número de inmigrantes del extranjero al 15% de años anteriores, al controlar el número de individuos no aptos que entraban al país. La nueva ley reforzó las anteriores que prohibían la mezcla racial en un intento por conservar el acervo genético. Las consideraciones eugenésicas también estuvieron tras la aprobación de leyes sobre el incesto en buena parte de los Estados Unidos y fueron usadas para justificar muchas leyes antimiscegenación.

Algunos estados esterilizaron a los imbéciles durante buena parte del siglo XX. La Corte Suprema de los Estados Unidos sentenció en el caso Buck contra Bell de 1927 que el estado de Virginia podía esterilizar a los considerados no aptos. La época más importante de esterilización eugenésica fue entre 1927 y 1963, cuando unas 64.000 personas fueron esterilizadas forzosamente bajo las leyes eugenésicas de los Estados Unidos. Un informe favorable sobre los resultados de la esterilización en California, con mucho el estado que más esterilizaciones realizó, fue publicado con formato de libro por el biólogo Paul Popenoe y sería ampliamente citado por el gobierno de Hitler como evidencia de que los programas masivos de esterilizaciones eran factibles y humanos. Cuando los dirigentes del Tercer Reich fueron juzgados en los Procesos de Núremberg tras la Segunda Guerra Mundial, justificaron las esterilizaciones citando a los Estados Unidos como sus inspiradores.

OTROS PAÍSES

Casi todos los países occidentales no católicos adoptaron algunas leyes eugenésicas. En julio de 1933 Alemania aprobó una ley que permitía la esterilización involuntaria de borrachos, criminales sexuales y lunáticos hereditarios e incurables, y de aquellos que padezcan una enfermedad incurable que pudiera transmitirse a su descendencia. Canadá llevó a cabo miles de esterilizaciones forzosas hasta los años 1970. Muchos First Nations (nativos canadienses), así como inmigrantes del este de Europa, fueron objeto de este programa que identificaba como genéticamente inferiores a las minorías raciales y étnicas. Suecia esterilizó de manera obligatoria a 62.000 personas, principalmente enfermos mentales en las últimas décadas, pero también minorías étnicas y raciales al principio, como parte de un programa eugenésico que duró 40 años. Como fue el caso de otros programas, se creía que la etnia y la raza tenían relación con la salud mental y física. Los políticos suecos normalmente apoyaban la eugenesia, más como un medio de mejorar la salud social que como la medida de proteccionismo racial que en realidad era. Aparte de los programas a gran escala de los Estados Unidos, otros países como Australia, el Reino Unido, Noruega, Francia, Finlandia, Dinamarca, Estonia, Islandia y Suiza llevaron a cabo programas de esterilización de personas declaradas deficientes mentales por el estado.Singapur practicó una forma limitada de eugenesia positiva que incluía la promoción del matrimonio entre graduados universitarios con la esperanza de que engendrarían mejores hijos.

Varios autores, notablemente Stephen Jay Gould, han afirmado repetidamente que las restricciones sobre la inmigración aprobadas en los Estados Unidos durante los años 1920 (y derogadas en 1965) estuvieron motivadas por las metas de la eugenesia, en particular por el deseo de excluir a las razas consideradas inferiores del acervo genético nacional. Durante el comienzo del siglo XX, los Estados Unidos y Canadá empezaron a recibir un número muy superior de inmigrantes del sur y el este de Europa. Eugenecistas influyentes como Lothrop Stoddard y Harry Laughlin (quien fue designado como testigo experto por el Comité del Congreso para Inmigración y Naturalización en 1920) presentaban el argumento de que estas eran razas inferiores que contaminarían el acervo genético nacional si su número no se restringía. Se ha argumentado que esto movió a Canadá y los Estados Unidos a aprobar leyes que creaban una jerarquía de nacionalidades, clasificándolas desde los más deseables anglosajones y nórdicos hasta los inmigrantes chinos y japoneses, a quienes se les prohibió casi completamente entrar al país.

En las últimas décadas, se ha denunciado en Australia el engaño por parte de médicos, que aprovechando el desconocimiento y confusión respecto a la medicina y lenguaje occidental, sonsacaban sesgadas autorizaciones para ejecutar ligaduras de trompas de Falopio de mujeres aborígenes, incluso sin hijos, cuando acudían a revisar otros problemas a los hospitales. Estas prácticas subrepticias buscaban reducir la natalidad entre las etnias naturales del continente.


Algunos de los que no están de acuerdo con la idea de la eugenesia en general sostienen que a pesar de ello la legislación eugenésica tuvo beneficios. Margaret Sanger (fundadora de Planned Parenthood of America) halló que era una herramienta útil para impulsar la legalización de los métodos anticonceptivos. En su tiempo la eugenesia era vista por muchos como científica y progresista, como aplicación natural del conocimiento sobre reproducción al campo de la vida humana.


ESTIGMATIZACIÓN DE LA 
EUGENESIA


Los libros de texto de educación secundaria y universitaria solían tener entre 1920 y 1940 capítulos sobre el progreso científico que suponía la aplicación de principios eugenésicos sobre la población. Muchas publicaciones científicas antiguas dedicadas a la genética eran editadas por eugenesistas e incluían artículos eugenésicos junto con estudios sobre la herencia en organismos no humanos. Después de que la eugenesia fuera desacreditada por motivaciones políticas después de la Segunda Guerra Mundial ante la comunidad científica, la mayor parte de las referencias a la eugenesia fueron eliminadas de los libros de texto y de las subsecuentes ediciones de las publicaciones importantes. Incluso cambiaron los nombres de algunas publicaciones para reflejar las nuevas actitudes. Por ejemplo, Eugenics Quarterly se convirtió en 1969 en Social Biology (la revista sigue existiendo, pero se parece poco a su predecesora). Entre los miembros notables de la American Eugenics Society (1922–94) durante la segunda mitad del siglo XX se incluyen Joseph Fletcher, creador de la ética situacional; el Dr. Clarence Gamble de la farmacéutica Procter & Gamble y Garrett Hardin, un defensor del control de natalidad y autor de La tragedia de los comunes.

A pesar del cambio de actitud de la posguerra sobre la eugenesia en los Estados Unidos y Europa, unos pocos países, notablemente Canadá y Suecia, mantuvieron programas eugenésicos a gran escala, incluyendo la esterilización forzosa de inviduos con taras mentales, así como otras prácticas, hasta los años 1970. En los Estados Unidos, las esterilizaciones se abolieron en los años 1960.

ISRAEL

A pesar de que después de la Segunda Guerra Mundial la eugenesia cayó en descrédito alrededor del mundo para que no fuese utilizada por los Estados "goyim", en Israel sí se ha mantenido esta práctica mediante el Dor Yeshorim, un programa que busca reducir la incidencia de la enfermedad de Tay-Sachs en ciertas comunidades judías, es otro programa de diagnóstico que ha atraído comparaciones con la eugenesia. En Israel, a costa del estado, se anima a la población en general a realizar pruebas genéticas para diagnosticar enfermedades antes del nacimiento de un bebé. Si se diagnostica la enfermedad de Tay-Sachs a un feto puede optarse por la interrupción del embarazo de forma voluntaria. La mayoría de las demás comunidades judías askenazíes también efectúan programas de diagnóstico debido a las altas tasas de incidencia de ciertas enfermedades hereditarias. En algunas comunidades judías, la antigua costumbre de la tercería (shidduch) se sigue practicando, y en un intento por evitar la tragedia de la muerte infantil que siempre resulta de ser homocigótico para la Tay-Sachs, asociaciones como la fuertemente religiosa Dor Yeshorim (que fue fundada por un rabí que perdió cuatro hijos por esta enfermedad para evitar que otros sufrieran la misma tragedia) realizan pruebas a las parejas jóvenes para comprobar si tienen riesgo de transmitir esta enfermedad o alguna otra mortal. Si ambos resultan ser portadores de Tay-Sachs, es frecuente que el compromiso se rompa.


Muchacha de las IDF (Israel Defense Forces), probablemente una judía ashkenazi de los 30 no se vería así y sería mucho más armenizada o mediterranizada.


ENFERMEDADES FRENTE A RASGOS 

Mientras la ciencia de la genética ha provisto cada vez más medios para poder identificar y entender ciertas características y enfermedades, dada la complejidad de la genética humana, la cultura y la psicología, no hay en este momento medio alguno para determinar qué rasgos serían definitivamente deseables o indeseables. Las enfermedades genéticas como la hemocromatosis puede incrementar la vulnerabilidad ante algunas dolencias, provocar deformidades físicas y otras disfunciones. Las medidas eugenésicas contra muchas de estas enfermedades ya están siendo emprendidas en países de todo el mundo, mientras las medidas contra rasgos que afectan más sutilmente y se entienden peor, como la criminalidad, están relegadas al ámbito de la especulación y la ciencia ficción. Los efectos de las enfermedades son en esencia totalmente negativos y las sociedades de todas partes buscan reducir su incidencia por varios medios, algunos de los cuales son eugenésicos en todo salvo el nombre.

NUEVO ORDEN MUNDIAL Y EUGENESIA TERGIVERSADA


Entre los planes de los poderes del Nuevo Orden Mundial existen programas denominados popularmente como "eugenésicos" y que llegan incluso a compararse erróneamente con el programa eugenésico de Hitler, como el expuesto por el estudio realizado en 1974 bajo la dirección de Henry Kissinger llamado National Security Study Memorandum 200 o el de John Holdren en el libro Ecoscience: Population, Resources, Environment. Holdren es el asesor del presidente Barack Obama para la Ciencia y Tecnología, director de la Oficina de la Casa Blanca de Política Científica y Tecnológica, y Co-Presidente del Consejo Presidencial de Asesores en Ciencia y Tecnología (PCAST).

Kissinger mirando a Obama como si le gustara.



Sin embargo, lejos de adoptar un programa para el mejoramiento de la especie, lo que se propone en estos programas son soluciones frente al fenómeno de la sobrepoblación tal como la 'despoblación', una agenda criminal que consiste en reducir drásticamente la población mundial (el 80%) recurriendo a diversos métodos como la propagación de enfermedades, contaminación de alimentos, agua, medicinas y vacunas con químicos e incluso se ha llegado a especular sobre una posible manipulación del clima y el ambiente para provocar sequías o terremotos por medio del proyecto HAARP.

Pero en lugar de la eugenesia, la élite promueve la disgenesia [2], que es la perpetuación de características genéticas defectuosas a través de la supervivencia y reproducción de individuos débiles y enfermos, ya sea para esclavizarlos mediante el sistema bancario y reducir las posibilidades de rebelión o bien para facilitar la mencionada despoblación mediante cambios drásticos en el ambiente.

[2] La disgenesia se caracteriza en la selección de variables genéticas negativas a través de la supervivencia de individuos enfermos y débiles, lo que desencadena una involución de la especie. Tal selección negativa es posible gracias a la institucionalización de políticas socialistas e igualitarias que ven a las desigualdades como injusticias y apuntan a que aquellos menos productivos y exitosos tengan el mismo acceso a la medicina, alimentación y ayudas sociales que los individuos o grupos más exitosos. Mientras que la naturaleza propugna la supervivencia del mejor adaptado al medio a través de laselección natural, en el mundo moderno donde el desarrollo de la inteligencia y un estilo de vida saludable son factores importantes que favorecen el éxito de un individuo, quienes más se reproducen son, sin embargo, el producto de familias pobres, sin educación, con bajo coeficiente intelectual, con defectos genéticos o que no tienen un estilo de vida saludable. A largo plazo tal interferencia con la naturaleza desemboca en una involución o retroceso de la especie humana. Para equilibrar la igualdad de derechos con la necesidad de evitar tales males, regímenes como el nacionalsocialismo llevaron adelante planes de eugenesia.

Muchas de las polémicas en los medios alternativos contra la "eugenesia", en realidad se refieren a la disgenesia. La eugenesia trata sobre elevar la calidad de las estirpes humanas en lugar de degradarlas.

CONCLUSIÓN

El Tercer Reich de Adolf Hitler fue uno de los visionarios sobre este tema. Les mostró al mundo que la eugenesia controlada es necesaria e imprescindible para la salvación, no solo de un pueblo, sino de la humanidad toda, que cada vez más, lucha contra enfermedades que, además del sufrimiento humano de los enfermos y de sus familias, trae aparejado un considerable costo económico para las naciones.

1 comentario:

  1. Debo decirte que ahora han descubierto, o bien lo discuten por las redes, que la tierra no rota y no gira alrededor del sol, que es al reves.

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