jueves, 1 de diciembre de 2016

La Raza Anglo-Germana y la anglofilia de Hitler


Música para combinar el post: https://youtu.be/jUUfG4QalC8

A mediados del siglo V, la provincia romana de Britania, logró ser invadida por el pueblo bárbaro de los sajones, que aliados a los jutos y los anglos, lograron al fin su cometido, que ya habían intentado desde tiempo atrás, asolando la costa este de Inglaterra, pero siendo repelidos por los romanos.

El nombre de sajones, proviene de sus armas, ya que “seax”, significa una clase de espada.

Actualmente conservan ese nombre tres estados alemanes: Sajonia, Baja Sajonia y Sajonia Anhalt.

La toma del poder por los bárbaros fue posible, por la indefensión en que se encontraban las costas británicas en ese momento, ocupados los romanos en defender la metrópoli. Los bretones, cuyo gobierno había quedado en poder de tiranos, reyezuelos locales que no se preocuparon demasiado por entregar el territorio a los extranjeros, fueron quienes pidieron ayuda a los sajones, que residían en el continente, para evitar la invasión de otras poblaciones, los pictios y escotos.

Al comprender que Britania no contaba con fuerzas suficientes, los sajones, vieron el momento oportuno de tomar el poder, ayudados por los jutos, provenientes de Jutlandia, situada al noroeste de Alemania, y al este de los Países Bajos, y los anglos, provenientes de la zona comprendida entre el Elba y Jutlandia.

Es en este período donde se ubica la leyenda del rey Arturo y sus caballeros, luchando contra los sajones invasores. Provisto de la espada de Excalibur puso fin a la existencia de miles de enemigos. También es célebre su mesa redonda, que compartía con sus amigos caballeros.

CARACTERÍSTICAS DE LOS PUEBLOS SAJONES

Su tez era pálida y sus ojos claros. Sus cabellos rojizos y sus cuerpos imponentes. Su actividad principal era la guerra. Provenían de la zona ubicada entre los ríos Elba y Rhin.

No residían en los territorios conquistados, por cábalas supersticiosas, y se asentaban en las afueras de los poblados que dominaban.

Su organización política, estaba presidida por el Thane, que dirigía las comunidades formadas aproximadamente por veinte familias. Un grupo de cien familias constituían un Hundreds, que se formaba por aldeas, que a su vez se agrupaban en Shires.

Las monarquías no eran hereditarias, aunque se elegían dentro de una misma familia. Los encargados de hacerlo, era el Consejo de Sabios o Witan.

El Tribunal del Shire, ejercía el Poder Judicial.

BRITANIA BAJO EL DOMINIO SAJÓN



Durante su ocupación, los bárbaros, erradicaron el idioma latín, estableciendo su propio idioma, que se perpetuó como “el sajón antiguo”, y establecieron costumbres muy diferentes a las romanas. Impusieron la vida campesina, desestimando la cultura urbana, a la que aborrecían.

Su religión de origen germánico, nada tenía que ver con el cristianismo romano. Eran políteístas y el nombre de sus divinidades, aún se recuerda en las denominaciones de los días de la semana. Así conocieron por ejemplo, a los dioses, Thor (Thursday) o Freya (Friday)

Los cristianos fueron perseguidos, aunque estos no fueron los primeros en hacerlo. Antes de la adopción de esa fe, los romanos, habían inaugurado un primer mártir, San Albán, quien fue decapitado en el año 303.

Se agruparon en tribus, poco comunicadas entre sí, ayudado este aislamiento por la propia geografía, de bosques y ciénagas que favorecían la separación, y solo se establecía entre ellas, vínculos hostiles.

Al sur del río Támesis los sajones conformaron los reinos de Wessex (al occidente), Essex (en el oriente) y Sussex (al sur).

Los anglos establecieron tres reinos: el de East Anglia, el de Northumbria y el de Mercia.

Durante el dominio bárbaro, los cristianos debieron emigrar hacia el norte y el oeste de la región, donde establecieron las denominadas iglesias celtas.

Fue con la llegada de San Agustín (597) al reino juto de Kent, que los sajones de ese lugar, fueron convertidos al cristianismo.

En el siglo X, se logró recién una unidad política sajona, bajo la monarquía de Alfredo el Grande, quien había sido rey de uno de los siete reinos: Wessex, al oeste, que sometió a los otros seis bajo su dominio, bajo el reinado de Alfredo el Grande. Éste fue el único capaz de resistir la oleada invasora de los vikingos, provenientes de Dinamarca. Este pueblo vikingo que conquistó el resto del territorio, ocupó la mitad de la isla, que fue denominada Danelaw, que quiere decir “bajo la ley danesa”. El poder danés fue recién erradicado en el año 954, cuando pereció asesinado su último rey.



A la muerte de Edmundo de Ironside, el mando recayó en Knut, hermano del rey danés, conocido como Canuto el Grande, quien juró respetar el derecho anglosajón y se convirtió al cristianismo.


Los sajones volvieron a gobernar en el año 1042, en la figura de Eduardo el Confesor, quien contrajo enlace con la hija del duque de Normandía. La invasión normanda puso fin al reinado sajón en Inglaterra.

Alfredo el Grande.





Adolf Hitler era un anglófilo convencido. Entre sus autores favoritos se encontraba Shakespeare, a quien consideraba superior en todos los aspectos a Goethe y Schiller (que eran, a su vez, los mas grandes poetas alemanes). Según Hitler, Shakespeare no solo representaba las emergentes potencialidades de la grandeza británica, sino que en su obra ''El Mercader de Venecia'' le había mostrado al mundo la verdadera naturaleza del judío.

Pero la admiración a Inglaterra no se limitaba al campo de la literatura. En su opinión, existía una profunda afinidad racial entre anglosajones y alemanes. Por tal razón, Hitler ambicionaba una alianza anglo-germana mediante la cual los ingleses dominaran los mares y los alemanes el continente. De hecho, en 1935, consiguió un tratado naval con Gran Bretaña, que en su opinión pudo haber sido el preámbulo para una alianza invencible.



Hitler creía sinceramente que tarde o temprano, ''el elemento germánico valioso de Gran Bretaña habrá de unirse a Alemania en las futuras luchas de la Raza Blanca o Raza Germana contra el Bolchevismo Judío''. A pocos días de suicidarse, Hitler todavía soñaba con que los británicos recapacitaran y emprendiesen, conjuntamente con los alemanes, una ofensiva contra la Unión Soviética.


El 25-06-1933, en Londres, el semanario Reynold´s Review publicó un artículo declarando que el canciller Adolf Hitler está tratando de realizar una alianza anglogermana con el propósito principal de atacar Rusia, porque quería exterminar el comunismo. Ochenta y tres años después, sucedía el Brexit en Gran Bretaña.

La Casa de los Wittelsbach que era una dinastía originaria de Baviera y con conexiones con la aristocracia británica, estuvieron detrás de la financiación política de Adolf Hitler, y pretendían una alianza global entre Gran Bretaña y Alemania contra la Rusia Soviética al estilo de Cecil Rhodes y sus ideas de una raza ''anglo-teutónica''.





Un personaje que influiría en el pensamiento y las creencias de Adolf Hitler era el inglés Houston Stewart Chamberlain. Houston Stewart Chamberlain nació en Inglaterra en 1855, pero se trasladó a Alemania en 1882. En 1908 se casó con Eva, la hija de Richard Wagner, y se hizo un escritor prestigioso. Su trabajo mejor conocido era Fundaciones del Siglo Diecinueve, del que vendió más de 250.000 copias. Ello lo hizo famoso en todo el país. Pero él mismo creía estar poseído por demonios y sus libros aparentemente fueron escritos en momentos de trance, mediante escritura automática. En su autobiografía dijo que no reconoció tal letra como suya propia. Los temas de sus trabajos se centraban en que toda civilización viene de la raza aria y los alemanes eran los más puros de todos, mientras que los judíos eran el enemigo que contaminaban los linajes arios.

El Emperador Guillermo II y, más adelante, Adolf Hitler dijeron que Chamberlain era un profeta. Guillermo II (en alemán: Wilhelm II, nombre completo: Friedrich Wilhelm Viktor Albrecht von Hohenzollern; Berlín, 27 de enero de 1859 – † 4 de junio de 1941) fue el último emperador alemán (Káiser) y el último rey de Prusia. Gobernó entre 1888 y 1918. Hijo primogénito de Federico III y de la princesa Victoria, Princesa Real del Reino Unido, fue proclamado emperador tras el breve reinado de su padre. Está asociado a la Primera Guerra Mundial y al imperialismo europeo. Guillermo II tenía una personalidad compleja, brutal para algunos, manipulador excesivo para otros, en suma una personalidad que algunos historiadores han tildado de megalómana extrema, poco tolerante y avasallante. No por ello menos inteligente y vivaz, y se ha afirmado que con el tiempo y la experiencia adquirió astucia política y militar. Varios análisis recientes de documentos sobre su nacimiento, almacenados en los Archivos Imperiales alemanes, han sugerido que Guillermo II pudo también haber experimentado un trauma cerebral en su nacimiento. Los historiadores no han podido determinar si tal incapacidad mental pudo haber contribuido a su agresividad, testarudez y falta de tacto con las personas que lo rodeaban (sobre todo su madre) y a la hora de afrontar problemas, lo cual era evidente tanto en su vida política y personal. Tal enfoque ciertamente estropeó la política alemana bajo su liderazgo, ejemplificándose principalmente en acontecimientos como el despido del cauteloso canciller Otto von Bismarck. El káiser tuvo una relación difícil con su madre, quien era fría y estricta con él, y se sentía en cierta manera culpable por la deformidad del brazo izquierdo de su hijo, tratando en muchas ocasiones de corregirla a través de un riguroso régimen de ejercicio y dolorosos sistemas médicos. En 1908 sufrió problemas mentales y, en adelante, su posición tuvo menor peso en la toma de decisiones en Berlín. Resulta interesante que, dados sus orígenes ingleses, Victoria tratase de inculcar en su hijo un sentido de supremacía británica en muchos aspectos. Insistía en llamar a sus hijos por sus nombres en inglés: a Guillermo (Wilhelm) lo llamaba “William” y a su segundo hijo Enrique (Heinrich) le llamaba “Henry”. Ciertamente, el futuro káiser sentía un profundo respeto por Gran Bretaña, por su abuela la reina y por los ingleses. Esto se dio desde las etapas más tempranas de su desarrollo. Guillermo II fue educado en Kassel en el instituto de enseñanza Friedrichsgymnasium y en la Universidad de Bonn. Poseía una mente muy ágil, que era frecuentemente subyugada por su temperamento cascarrabias. Tenía cierto interés por la ciencia y la tecnología del periodo, pero gustaba de hacer notar a la gente que él era un hombre de mundo, perteneciente a un orden distinto de la raza humana, designada a la monarquía. Guillermo II fue acusado de megalomanía, en 1894, por el pacifista alemán Ludwig Quidde.

Como vástago de la casa real de Hohenzollern, Guillermo II estuvo expuesto, desde una edad temprana, a la sociedad militar de la aristocracia prusiana. No es necesario mencionar que esto fue un elemento importantísimo en su vida, ya que se puede notar con facilidad que en su madurez era raro verlo sin el uniforme militar. Esta cultura militar del periodo tuvo un gran papel al forjar el carácter político de Guillermo II, así como en sus relaciones personales. Guillermo II era íntimo amigo del archiduque Francisco Fernando de Austria y quedó profundamente conmocionado por su asesinato el 28 de junio de 1914. Guillermo II ofreció su apoyo a Austria-Hungría para desmantelar la Mano Negra, la organización secreta que había planeado el asesinato, e incluso sancionó el uso de la fuerza por parte de Austria contra la presunta fuente del movimiento: El Reino de Serbia. Quería permanecer en Berlín hasta que la crisis fuera resuelta, pero su corte lo persuadió a ir a su crucero anual por el Mar del Norte el 6 de julio de 1914. Probablemente se sabía que su presencia sería útil para aquellos elementos en el gobierno que deseaban sacar provecho de esta crisis para aumentar el prestigio de Alemania, incluso con el riesgo de una guerra general, algo a lo que Guillermo era extremadamente aprensivo. Guillermo hizo intentos erráticos para permanecer informado de la crisis por medio de telegramas, y cuando el ultimátum austrohúngaro se entregó a Serbia, se apresuró a volver a Berlín. Llegó a la ciudad el 28 de julio, leyó una copia de la respuesta serbia, y escribió en ella: Una solución brillante, en apenas 48 horas. En este documento, nunca debería haber dado órdenes para la movilización. Sin que Guillermo lo supiera, los ministros y generales austrohúngaros ya habían convencido a Francisco José de Austria, de 84 años, que firmara una declaración de guerra contra Serbia. Como consecuencia directa, Rusia empezó una movilización general para atacar Austria en defensa de Serbia. En la noche del 30 de julio, cuando recibió un documento indicando que Rusia no cancelaría su movilización, Guillermo escribió un comentario con las siguientes observaciones: “Porque yo ya no tengo ninguna duda de que Inglaterra, Rusia y Francia han acordado entre ellos, sabiendo que nuestras obligaciones en los tratados nos obligan a apoyar a Austria, usar el conflicto entre Austria y Serbia como pretexto para librar una guerra de aniquilación contra nosotros… Nuestro dilema sobre mantener la fe con el anciano y honorable Emperador ha sido aprovechado para crear una situación que le da a Inglaterra la excusa que ha estado buscando para aniquilarnos con una falsa apariencia de justicia, con el pretexto de ayudar a Francia y de mantener la conocida Balanza de Poder en Europa, es decir, enfrentando en nuestra contra todos los estados europeos para su propio beneficio“.

Otros autores más recientes indican que Guillermo II realmente declaró: “La crueldad y la debilidad iniciarán la guerra más terrible del mundo, cuyo propósito es destruir Alemania. Porque no hay ninguna duda que Inglaterra, Francia y Rusia han conspirado entre ellos para librar una guerra de aniquilación en nuestra contra“. Cuando Berlín recibió la noticia de la movilización rusa, les fue posible a los ansiosos oficiales militares y a la Oficina de Asuntos Exteriores de Alemania de persuadir al káiser de que firmara la orden de movilización. Se dice que al firmar la orden de movilización, Guillermo II exclamó: “Se arrepentirán de esto, caballeros“. Finalmente, el 1 de agosto de 1914, Alemania declaró la guerra a Rusia. No es fácil demostrar que Guillermo II quisiera activamente desatar la Primera Guerra Mundial. A pesar de que tenía deseos de que el Imperio Alemán fuera una potencia mundial, nunca fue intención de Guillermo II conjurar un conflicto de gran escala para lograr tales fines. Simplemente quería que el Imperio Alemán prosperara en paz sin afectar negativamente a ningún otro país. A pesar de saber que una guerra a escala global era inminente, hizo grandes esfuerzos para preservar la paz, como demuestra su correspondencia con Nicolás II y su interpretación optimista del ultimátum austrohúngaro de que las tropas de esa potencia no irían más lejos de Belgrado, limitando así el conflicto. La referencia británica contemporánea de la Primera Guerra Mundial de ser la Guerra del Káiser, de la misma manera que la Segunda Guerra Mundial fue llamada la Guerra de Hitler, es vista actualmente como infundada (y hasta cierto punto injusta) al sugerir que Guillermo II fuera personalmente culpable de desatar el conflicto. Chamberlain se hizo el consejero principal de Guillermo II e instó al rey a que fuera a la guerra en 1914 para cumplir la profecía de la dominación mundial de Alemania. Cuando la guerra terminó y Guillermo II abdicó, se dió cuenta de que había sido manipulado. Guillermo II reunió un montón de libros sobre lo oculto y las sociedades secretas alemanas y estaba convencido que habían conspirado para causar la Primera Guerra Mundial y habían causado que Alemania fuera derrotada. Chamberlain, que había recibido la Cruz De Hierro del Kaiser, murió en 1927 después de muchos años en una silla de ruedas, quebrado física y espiritualmente. Esto es algo que pasa a menudo a aquellos que son usados como canales.

Finalmente los destruye. Pero la influencia de Chamberlain iba a revivir en la mente de Adolf Hitler. Había sido presentado a Hitler por Alfred Rosenberg.


Históricamente fue el Judío Internacional quien impidió un alianza entre estas dos grandes naciones.

Fue el judío Disraeli quien impidió la unidad anglo-germana que se hubiese logrado con el matrimonio de los príncipes.

Fue Disraeli tambien quien ¨cebó¨ el Imperio inglés, lo hizo crecer y luego se lo apropió (el judio ha hecho lo mismo con EEUU) pues el judio siempre parasita los grandes Imperios Blancos lo hizo progresivamente y de un modo cada vez mas protagonico con Grecia, Roma, España, Holanda, Francia, Inglaterra y EEUU... el problema no es el Imperio (pues los grandes Imperios son la muestra mas alta de civismo y cultura, leer Mein Kampf donde habla de como las agrupaciones humanas mayores son muestra de mas alto socialismo y como los negros solo llegan a tribus) sino el judío.

Hitler al combatir el Imperio Británico en realidad estaba combatiendo al imperio judío (porque como dije ese Imperio habia sido robado por Disraeli) por eso el Tercer Reich promovió la independencia de los pueblos que estaban bajo yugo judío (aunque bajo bandera inglesa).



FUENTES

Germanofilia. Origen, estado de la cuestión y perspectivas

Los sajones http://www.laguia2000.com/edad-media/los-sajones

https://oldcivilizations.wordpress.com/2014/01/14/existe-un-mundo-subterraneo-poblado-por-una-extrana-raza/

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